Un total de 10.956.405 de litros alcanzó la producción de vinos en Ñuble durante 2026, de acuerdo con el Informe Final de Producción de Vinos 2026, elaborado por el SAG a partir de las declaraciones juradas de producción presentadas por los vitivinicultores.
La cifra representa una leve disminución de 1,2% respecto a la producción de 2025, lo que se atribuye a factores climáticos y de mercado.
Sin embargo, a nivel nacional, se registró un aumento de 13,2%, alcanzando un total de 949 millones de litros. Las mayores producciones de vino se concentran en las regiones del Maule, O’Higgins, Coquimbo y Metropolitana, las que en conjunto representan el 96,9 % del total nacional. La participación de Ñuble alcanzó un 1,2%.
En cuanto a los vinos con denominación de origen (D.O.), en Ñuble se elaboraron 2.780.399 de litros en 2026, lo que corresponde al 25,4% del total de vinos declarados.
El volumen representa un alza de 37,4% respecto a 2025, en línea con el comportamiento a nivel nacional, en que los vinos con D.O. registraron un aumento de 14,3%.
En tanto, la producción de vinos sin D.O. en Ñuble totalizó 8.176.006 de litros este año, marcando una disminución de 9,9%. A nivel nacional, experimentaron una leve variación de 0,7%.
Factores climáticos y de mercado
El enólogo y académico de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, Dr. Guillermo Pascual, explicó que en años de escasez de uva es habitual que aumente la producción de vinos con D.O.
“Esto generalmente lo regula el mercado. Este año hubo poca uva de calidad, por cómo se comportó la primavera pasada y por las intensas lluvias de marzo, entonces, no había mucho margen y tiende a aumentar el vino con D.O.”, sostuvo el profesional.
Por otro lado, advirtió el crecimiento del volumen de vino elaborado con uva de mesa (en Ñuble no se produce), que alcanzó 21,1 millones de litros en 2026, casi el doble que en 2025 (10,2 millones) y casi dos veces toda la producción de vinos de la región de Ñuble. Según el Dr. Pascual, a pesar de que están prohibidas las mezclas, la uva de mesa, que es un descarte de la uva destinada a la exportación en fresco, constituye una dura competencia para la uva vinífera sin D.O., porque la puede reemplazar en ciertos segmentos de mercado.
Tendencia a la baja
En los últimos cuatro años se observa una tendencia a la baja en la producción de vinos, más marcada a nivel nacional que en la región, expresó el Dr. Pascual, quien apuntó principalmente a razones de mercado. “Si el costo de producir y cosechar un kilo de uva es de $100 y te pagan $100, no es negocio”, resumió.
Mientras en 2026 la producción en Ñuble fue 10,9 millones de litros y en 2025 alcanzó 11,0 millones; en 2023 fue 13,3 millones y en 2022 llegó a 21,5 millones de litros, es decir, casi el doble de lo producido en 2026.
En cuanto a los vinos con D.O., si bien se registró un crecimiento en 2026 respecto al 2025 y al 2024, la cifra es muy similar a los 2,7 millones de litros de 2023, pero muy inferior a los números de la década pasada.
El académico afirmó que, a nivel nacional, en los últimos tres años la producción de vinos se ha ubicado por debajo de los mil millones de litros, en circunstancias que entre 2018 y 2023 los volúmenes oscilaron entre los mil y mil trescientos millones de litros, lo que responde fundamentalmente a razones de mercado. “En Itata, por ejemplo, queda uva colgada que no tiene comprador”, sentenció.
Sin embargo, precisó que el Valle del Itata ha mostrado un comportamiento más regular en comparación con el resto del país. “Nosotros somos más parejos, con menos variaciones que a nivel nacional, acá no pega tan fuerte el mercado como sí les pega a las viñas grandes, lo que tiene que ver con el tipo de productor y el tipo de productor que tenemos en la región, distinto a la gran industria. Acá tenemos mercados más locales, canales de comercialización que se han mantenido por años. Lo que sí nos está pegando fuerte es la competencia de la uva de mesa”, puntualizó.



