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Presupuesto 2027: Ñuble se prepara para defender inversión regional y recursos del nuevo hospital

HRÑ

El Congreso ya puso en marcha la discusión del Presupuesto de la Nación 2027, en un debate que estará condicionado por una premisa instalada por Hacienda: el próximo año el erario crecería entre 0% y 1%, muy por debajo del 1,7% real que registró el Presupuesto 2026.

El escenario combina dos fuerzas contrapuestas. Por una parte, el Gobierno enfrenta la necesidad de ordenar las cuentas fiscales y recuperar espacio para responder a futuras emergencias o prioridades. Por otra, el precio del cobre se encuentra en niveles históricamente altos, lo que podría mejorar los ingresos fiscales y entregar cierto margen para moderar el ajuste.

La economista senior de Libertad y Desarrollo, Macarena García, anticipa que una de las claves será sincerar las proyecciones de ingresos, considerando que el Gobierno espera un crecimiento económico superior al que proyecta actualmente buena parte del mercado. De ahí que el debate presupuestario no se reduzca a cuánto se gastará, sino también a cuánto efectivamente ingresará al Fisco.

En paralelo, la oposición ya anticipa resistencia a los recortes, mientras economistas plantean que el ajuste deberá ser selectivo. Seguridad y salud aparecen entre las áreas que difícilmente podrían quedar expuestas a reducciones significativas.

La disputa por los recursos regionales

Para Ñuble, la discusión adquiere una dimensión adicional. El gobernador regional, Óscar Crisóstomo, advierte que la región ya ha enfrentado dos recortes durante este año y que la señal entregada por Dipres para 2027 contempla un ajuste negativo de 3%, equivalente a cerca de $2.700 millones menos para inversión regional, que para 2026 fue fijada en $85.752 millones durante la discusión presupuestaria del año pasado.

La cifra preocupa, porque impactaría proyectos y programas sociales que actualmente se ejecutan en la región. Crisóstomo apuesta a que la discusión parlamentaria permita corregir ese escenario y, especialmente, a que los siete representantes de Ñuble en el Congreso actúen coordinadamente para defender los recursos regionales.

El punto de fondo es que un ajuste uniforme puede tener efectos muy distintos dependiendo del territorio. Ñuble enfrenta todavía brechas de infraestructura, empleo y servicios, por lo que para el gobernador, la discusión presupuestaria debe incorporar una mirada descentralizadora y considerar las urgencias específicas de la región.

La senadora Loreto Carvajal, en tanto, plantea una mirada más crítica sobre el escenario económico. Con una desocupación regional elevada y una inversión pública que avanza lentamente, sostiene que el Presupuesto 2027 debiera utilizarse como una herramienta de reactivación.

Su argumento apunta directamente a la ejecución: en el Servicio de Salud de Ñuble se habría ejecutado solo el 15% de un presupuesto de inversión cercano a $108 mil millones, mientras en Serviu la situación sería similar. Para la parlamentaria, acelerar esas inversiones es clave para generar actividad y empleo.

El hospital como prueba de fuego

Pero ningún proyecto concentra tantas expectativas presupuestarias como el nuevo Hospital Regional de Ñuble. Aunque existe consenso político en torno a que el recinto debe comenzar a operar durante 2026, la discusión ahora se desplaza desde la construcción hacia su habilitación y funcionamiento.

Eso implica financiar contratación de personal, equipamiento, autorizaciones y toda la logística asociada a la puesta en marcha. Crisóstomo alerta que la voluntad del Ministerio de Salud debe traducirse en una provisión efectiva de recursos por parte de Hacienda.

El senador Gustavo Sanhueza confirma que las gestiones ya están en marcha y sitúa en torno a $5 mil millones las necesidades inmediatas para este año, además de un financiamiento que permita sostener la operación futura del recinto.

La defensa del hospital, por tanto, será probablemente uno de los pocos puntos capaces de generar una posición transversal entre los parlamentarios de Ñuble. Tras 16 años de espera, el riesgo político sería inaugurar una infraestructura largamente demandada sin contar con los recursos suficientes para ponerla efectivamente al servicio de los pacientes.

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