A los 64 años y después de casi cinco décadas jugando tenis de mesa, como integrante del reconocido “Clan Rodríguez”, familia icónica de esta disciplina en Ñuble, Óscar “Pollo” Rodríguez, cumplió su gran sueño: jugar un Mundial.
Y no fue cualquiera. Fue el Mundial de Ping Pong Parkinson, Hannover, Alemania 2026, cita con sello inclusivo, que congregó a más de 800 deportistas que sufren esta enfermedad, representantes de 35 países.
Se perdió las dos primeras versiones en Europa, por falta de recursos, pero esta vez, respaldado por el Club Deportivo Chillán Viejo de Tenis de Mesa, postuló a un proyecto que fue financiado por el Gobierno Regional de Ñuble.
La última semana de septiembre inició su viaje soñado para unirse a un grupo de guerreros que encontraron en este deporte la mejor terapia para convivir con la enfermedad del Parkinson, trastorno neurodegenerativo crónico y progresivo del sistema nervioso central, que afecta el movimiento y la coordinación.
Óscar vivió la aventura de viajar a Alemania solo, por primera vez, desde que tiene la enfermedad.
“Llegando allá, me acredité con la ayuda de un alemán al que le decía ‘Miguelón’, que tiene amigos en Villarrica, hablaba un poco español y me ayudó con la acreditación”, cuenta el “Pollo”, quien relata un momento inolvidable.
“Fue una experiencia espectacular. Un torneo extraordinario. Tuve que ser el abanderado de Chile, llevar la bandera chiquitita de mi país, desfilé con más de 800 jugadores, de 35 países de todo el mundo, en un gimnasio de 40 mesas, otro de 10 meses y otro de 20 mesas, que era para entrenar. Allá conocí a mi pareja de dobles, el chino Liu Shenping, quien se alegró al ver, me abrazó y eso que los chinos no son muy amigables”, cuenta tras regresar a Chillán.
17° del mundo
En categoría dobles, junto a su compañero asiático, ganaron cuatro de cinco partidos, pero perdieron solo con la pareja campeona, que la integraba un rumano que había sido jugador profesional y que además, lideró la categoría individual.
“En el singles, empecé bien en el grupo. Éramos seis jugadores, le gané a un belga, un alemán, un suizo y a un danés parece, pero perdí con un francés y eso me perjudicó porque después perdí con un suizo que llegó a las finales y fue tercero. Terminé en el puesto 17. Pensé que me iba a ir mejor, pero quedé conforme, porque son más de 800 parkinson y en mi categoría juegan los mejores. A algunos que se les nota más y a otros que se les nota menos, pero la experiencia fue espectacular”.
El sempiterno jugador tuvo que convivir con un dolor en una de sus piernas que lo mantuvo con una cojera. “Cuando iba al baño a ducharme me dolía mucho, pero después se me pasaba. Conocí a muchos jugadores, hice amigos en un ambiente de confraternidad donde más que competir, se siente esa energía de superación”, relata Óscar, quien agradeció el apoyo del Gobierno Regional y de amigos que también le aportaron recursos para disfrutar su sueño.
“Ahora mi meta es ir al próximo Mundial que se realizará en Suiza, ojalá pueda, iré con mayor experiencia”, concluye Rodríguez, quien demostró con resiliencia y pasión que los sueños se cumplen.


