Señor Director:
En el mes de junio se celebra el We Tripantu (Año Nuevo Mapuche) y el aniversario de nuestra ciudad. ¿Por qué Chillán, emplazada en un territorio habitado por pueblos nativos, privilegia un imaginario de raíz europea? La conquista española se sustentó en el dominio de los indígenas, entonces, es imposible decir que el mestizaje no es parte de Chillán. El problema, la narrativa acerca de nuestra ciudad que invisibiliza la otra parte de la historia.
En el año 2021 el estudio del genoma chileno planteó que el 53% de nuestra sangre es europea, el 45% es indígena y el 2% africana y Chillán no queda fuera de esta ecuación. En 1770, se produce la matanza de veinte familias pehuenches que buscaban en nuestra ciudad un refugio, el corregidor José Quevedo ante las dudas y la desconfianza prefirió el asesinato. Otro hecho relevante fue la existencia del antiguo pueblo de indios de Huambalí, destinado para resguardar a los sirvientes de los españoles, hoy borrado de la memoria colectiva, pero que queda como vestigio el nombre de una calle.
En definitiva, estas fechas invitan a recordar que nuestra historia, nuestra sangre y nuestra cultura no provienen únicamente de conquistadores europeos, sino también de pueblos. En un mes donde convergen un nuevo aniversario de Chillán y el solsticio de invierno, bien podríamos desearnos mutuamente un bendecido We Tripantu, reconociendo y valorando la diversidad de raíces que conforman nuestra identidad.
Fernando Villegas Silva
Sociólogo




