Señor Director:
Reformar el Sistema de Admisión Escolar, como propone el Gobierno, es necesario, pero no basta con reemplazar la tómbola por una selección disfrazada de mérito. Si los criterios no son transparentes y verificables, el sistema puede terminar reproduciendo la misma desigualdad que dice corregir.
Mientras la oferta de proyectos educativos de calidad siga siendo insuficiente, cualquier mecanismo solo administrará la escasez: podrá cambiar quién accede, pero no ampliará las oportunidades. La tómbola no produce equidad, solo sorteo; y el mérito, cuando se mide sin corregir desigualdades de origen, tampoco garantiza justicia, porque suele premiar el capital cultural que cada niño trae desde su casa. En ambos casos, la escasez se mantiene intacta y se asume como inevitable.
El problema no es encontrar una fórmula para repartir oportunidades escasas, sino dejar de aceptar que haya tan poco que repartir. Elegir sin alternativas reales no es libertad. Seleccionar sin justicia no es mérito. Y administrar la escasez con mejores algoritmos no es una reforma: es resignarse a que la desigualdad siga siendo el punto de partida.
Hernán Muñoz
Dir. Procesos Académicos Uniacc



