La disminución de la natalidad en Chile comienza a mostrar sus efectos en el sistema educativo, con una caída de la matrícula escolar que ya se refleja en los establecimientos de distintas regiones del país. Entre 2020 y 2026, la matrícula escolar pasó de 3.608.158 a 3.467.027 estudiantes, lo que representa una disminución de 141.131 alumnos en seis años, según publicó El Mercurio con datos del Centro de Estudios del Mineduc. La caída se concentra principalmente en establecimientos públicos y particulares subvencionados, mientras que, los colegios particulares pagados aumentaron su matrícula.
En Ñuble, la tendencia también se hace evidente: durante 2026 se contabilizaron 2.012 estudiantes menos que en 2020, pasando de 96.827 a 94.815 matrículas.
El fenómeno se enmarca en un escenario demográfico que preocupa a especialistas y autoridades. En los últimos 32 años, los nacimientos en Chile disminuyeron un 46,9%, mientras que la Tasa Global de Fecundidad (promedio de hijos por mujer) alcanzó en 2025 un mínimo histórico de 0,99 hijos por mujer, situándose por primera vez bajo el umbral de un hijo. Ñuble junto a Valparaíso y Los Ríos están entre las regiones donde el crecimiento natural de la población prácticamente se ha detenido.
El seremi de Educación de Ñuble, Felipe Vogel, reconoció que la disminución de los nacimientos tiene una relación directa con la cantidad de estudiantes que ingresan al sistema educativo y aseguró que siguen de cerca este fenómeno.
“Estamos haciendo un seguimiento muy acucioso con respecto a la baja natalidad que hemos tenido en nuestra región, lo cual no es una situación que solamente sea parte de lo que se está viviendo en nuestro territorio, sino también a nivel nacional. Por eso es muy importante que podamos tener una mirada de Estado para poder afrontar esta situación, y de esa manera poder fortalecer el nacimiento de niños”, señaló.
Según explicó la reducción de la matrícula no se distribuye de manera homogénea entre los distintos tipos de establecimientos.
“Si hacemos un análisis en los datos, hemos tenido un aumento en la matrícula de los establecimientos educacionales particulares pagados, una mantención en los colegios particulares subvencionados, pero donde tenemos una mayor disminución de matrícula, es en la educación pública”, precisó el seremi de Educación.
Frente a este escenario, Vogel sostuvo que uno de los objetivos de la cartera es fortalecer la educación pública mediante iniciativas orientadas a mejorar los aprendizajes, especialmente en lectura y matemática durante los primeros años de escolaridad.
“Estamos trabajando incansablemente para poder fortalecer la educación pública, a través de programas como Chile Aprende y Avanza, de esa manera poder fortalecer el trabajo que estamos haciendo para que nuestros niños aprendan más y mejor, sobre todo en lectura y matemática en los primeros años, y de esa manera poder disminuir las brechas de aprendizaje. También estamos trabajando en poder ir mejorando la infraestructura de nuestros establecimientos educacionales públicos”, explicó.
Respecto de las posibles consecuencias de esta tendencia, como una eventual reducción de cursos, dificultades de financiamiento o incluso el cierre de establecimientos, el seremi reconoció que se trata de un escenario que debe ser anticipado mediante una planificación de largo plazo.
“Si tenemos menos nacimientos, vamos a tener menos estudiantes y de esa manera vamos a tener menos matrículas. Es por eso que es muy importante poder ir proyectando las matrículas en nuestra región de Ñuble y, de esa manera, poder ir trabajando, no en una mirada a corto plazo, sino a largo plazo”, afirmó.
Los niveles más afectados
El seremi de Educación detalló que la disminución de estudiantes no sólo se refleja en los primeros niveles educativos, sino que también afecta a la educación técnico profesional.
“En nuestra región podemos analizar dos fenómenos: el primero, es que en educación parvularia teníamos 9.320 estudiantes el año 2011; en el año 2025 tenemos 8.137, lo cual marca una diferencia de 1.183 estudiantes menos dentro del sistema. Por otra parte, también estamos muy preocupados por la educación técnico profesional. El año 2011 teníamos 13.503 estudiantes en la educación técnico profesional, y hoy día tenemos 6.321, es decir, 7.182 alumnos menos”, explicó la autoridad.
Para abordar esta problemática, el seremi indicó que se está trabajando junto a la academia, el sector privado y la Red Futuro Técnico para fortalecer esta modalidad educativa, revisando la pertinencia de las especialidades y su correspondencia con las necesidades del mercado laboral, las universidades y los institutos profesionales.
“Como gobierno tenemos que, primero, tener una mirada a largo plazo para poder ir fortaleciendo la natalidad en el país. Y, por otra parte, también estamos trabajando mancomunadamente con la academia y el mundo privado para poder fortalecer el trabajo de los establecimientos educacionales técnico-profesionales”, explicó.
Servicios Locales de Educación Pública
Desde los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), que actualmente administran establecimientos de distintas comunas de Ñuble, también observan con atención los cambios demográficos, aunque sus diagnósticos presentan algunas diferencias.
La directora ejecutiva (s) del SLEP Valle Diguillín, Melisa Barriga Salazar, explicó que las comunas de Chillán, Chillán Viejo, Bulnes, San Ignacio, Pemuco y Yungay forman parte de esta realidad regional. “Los datos confirman que existe una baja en la natalidad. Sin embargo, por ahora no tenemos evidencia de que esto tenga un impacto directo en la matrícula, ya que la población en edad escolar de la Región de Ñuble equivale a casi el 24% del total, es decir, cerca de 130 mil personas entre 0 y 18 años”, dijo.
“Es evidente que, si la baja de la natalidad continúa en los próximos años, esto se traducirá en una disminución de la población en edad escolar y en un efecto en la matrícula de todo el sistema escolar, tanto público como privado”, añadió.
Barriga Salazar explicó que el SLEP Valle Diguillín lleva apenas 10 meses administrando la educación pública de las seis comunas, periodo en el que recibió 131 establecimientos, entre escuelas, liceos y jardines infantiles, con una matrícula aproximada de 17 mil estudiantes. “Actualmente nos encontramos en un proceso de matrícula que aún no concluye, por lo que no podemos hablar de descenso ni de aumento”, indicó.
Respecto de las eventuales consecuencias de la tendencia demográfica, la directora ejecutiva (s) aseguró que la prioridad del servicio es garantizar una educación de calidad y descartó que exista una planificación para cerrar o fusionar cursos.
“En el SLEP Valle Diguillín no tenemos ningún plan de cierre o fusión de cursos. Más aún, creemos que, en la medida en que seamos capaces de ofrecer proyectos educativos de calidad, es posible crecer en nuestra matrícula”, afirmó.
Una realidad distinta se observa en el SLEP Punilla Cordillera. Su directora ejecutiva (s), Ana Paola Correa, reconoció que la disminución de la natalidad ya se refleja en la matrícula de los establecimientos que administra el servicio.
“Nuestra matrícula se ha mantenido relativamente estable, aunque hemos registrado una disminución durante el último período, situación que, de acuerdo con nuestro análisis, está relacionada principalmente con los cambios demográficos y la baja natalidad”, indicó.
Según detalló, durante 2025 el Slep registró aproximadamente 11.100 estudiantes, cifra que descendió a 10.700 durante 2026. Esto representa una reducción cercana a los 400 alumnos en un año.
Correa señaló que el servicio está desarrollando un análisis para anticipar sus efectos y determinar las necesidades de cada establecimiento. “Es un escenario que debemos analizar con responsabilidad y anticipación. Actualmente estamos trabajando en el Plan Anual Local y desarrollando un análisis de la matrícula, pero también de la proyección de estudiantes y las necesidades de cada establecimiento del territorio”, explicó.
“En relación con eventuales ajustes en cursos o niveles, estamos en pleno proceso de evaluación y esperamos contar con definiciones durante las próximas semanas”, dijo.
No fomentar la creación de nuevas escuelas
El Colegio de Profesores de Ñuble advirtió que la baja natalidad y sus efectos en las matrículas escolares y en la organización del sistema educativo, debe abordarse fortaleciendo la educación pública y no mediante la apertura de nuevos establecimientos particulares subvencionados.
“Llama la atención que desde el Gobierno y desde el Ministerio de Educación se esté promoviendo flexibilizar a los sectores particulares o los empresarios del área de educación, flexibilizar las condiciones para abrir colegios, jardines infantiles, ampliando la oferta particular subvencionada, cuando ya el sistema tiene suficiente oferta en los jardines infantiles, escuelas y liceos que son del sector público. Entonces eso es contradictorio”, dijo Manuel Chávez, presidente regional del gremio.
Chávez advirtió que la fusión de cursos y la sobrepoblación de las salas pueden perjudicar la calidad de la enseñanza, considerando que las nuevas tendencias educativas apuntan a una atención más personalizada. Asimismo, llamó a mejorar la infraestructura escolar y mejorar las condiciones laborales de los docentes.
Respecto de los establecimientos rurales, enfatizó que deben mantenerse mientras existan estudiantes, incluso cuando tengan matrículas reducidas, debido a su importancia social, cultural y territorial para las comunidades.
Riesgos financieros y eventuales cierres
Desde la Fundación Acción Educar, la investigadora Bernardita Illanes afirmó que es evidente el efecto del menor ingreso de niños a los primeros niveles educativos.,
“Desde 2015, la matrícula de prekínder a 4° básico en colegios públicos y particulares subvencionados se ha reducido en cerca de 203 mil estudiantes, mientras que en prekínder y kínder la disminución alcanza casi un 30%. Según nuestras proyecciones, el tamaño promedio de un primero básico pasará de 25 a 20 alumnos por sala en 2030”, destacó.
Señaló que el principal riesgo de la disminución de matrículas es que termine afectando la calidad de la educación, debido a que los ingresos de los establecimientos subvencionados dependen en gran medida de la cantidad de estudiantes, mientras que sus costos de funcionamiento no disminuyen en la misma proporción.
En el sistema escolar, los efectos ya son evidentes en los primeros niveles educativos. Desde 2015, la matrícula de prekínder a 4° básico en colegios públicos y particulares subvencionados se ha reducido en cerca de 203 mil estudiantes, mientras que en prekínder y kínder la disminución alcanza casi un 30%. Según nuestras proyecciones, el tamaño promedio de un primero básico pasará de 25 a 20 alumnos por sala en 2030.
“Cerca del 83% de los ingresos de los colegios que reciben subvención varían con la matrícula, mientras que alrededor del 90% de sus costos son rígidos y no disminuyen al mismo ritmo que los estudiantes. En 2024, cerca de un tercio de los establecimientos particulares subvencionados ya registraba ingresos inferiores a sus gastos. Según nuestras proyecciones, en 2030 esta situación afectaría a más de la mitad de los establecimientos del sector”, precisó.
La investigadora también alertó sobre las consecuencias que podría tener este escenario en los sectores rurales, donde los establecimientos con pocos alumnos son más vulnerables a la pérdida de matrícula y el cierre de una escuela puede dejar a las familias sin alternativas educativas cercanas.
“Frente a una caída sostenida de la matrícula, el sistema escolar no podrá seguir funcionando exactamente de la misma manera. Habrá establecimientos que tendrán que fusionarse o cerrar y cursos que deberán reorganizarse. La diferencia está entre un ajuste pensado y uno impuesto por la falta de recursos”, sostuvo.
En cuanto a las medidas para enfrentar esta realidad, Illanes planteó la necesidad de adaptar el financiamiento escolar, aumentando el valor de la subvención en los niveles donde la disminución de estudiantes ya se manifiesta, particularmente desde prekínder hasta los primeros años de enseñanza básica. Asimismo, destacó la importancia de entregar herramientas para reorganizar los establecimientos y evitar cierres abruptos. “Algunas de ellas ya están en discusión, como el proyecto de ley que facilita la creación de nuevos establecimientos y contempla mecanismos de administración entre sostenedores, el traspaso de la calidad de sostenedor y la fusión de establecimientos”, expresó la investigadora de la Fundación Acción Educar.
Mejorar la calidad de la educación
Para el académico del Departamento de Educación de la Universidad de Santiago (Usach), Mario Sobarzo, la disminución de los nacimientos es un fenómeno de alcance internacional, que desde hace más de una década afecta a países como Japón y algunas naciones europeas, especialmente del norte del continente. En Chile, en tanto, advirtió que esta tendencia se ha intensificado durante los últimos diez años, profundizando un escenario de bajas tasas de natalidad que ya se venía manifestando desde comienzos del siglo XX.
En el ámbito educativo, sostuvo que uno de los principales efectos de este fenómeno es la reducción progresiva de estudiantes, situación que podría traducirse en una menor cantidad de cursos, una disminución de la demanda por profesores y la necesidad de reorganizar la oferta de establecimientos educacionales.
Sobarzo recordó que este proceso ya se ha observado en sectores rurales, donde la menor cantidad de niños ha contribuido a la desaparición de escuelas unidocentes y a la concentración de estudiantes en establecimientos de mayor tamaño.
Pese a las dificultades que puede generar este escenario, el académico sostuvo que la disminución de la matrícula no necesariamente debe abordarse desde una perspectiva negativa, especialmente considerando las actuales condiciones de las salas de clases en Chile.
“Hace rato que Chile tiene cursos demasiado grandes. El promedio nacional supera a los 35 estudiantes por aula, y el promedio que la OCDE y la misma Unesco recomienda son 24 estudiantes por curso. Por lo tanto, uno puede mirarlo negativamente y decir, necesitamos cerrar cursos, porque hay menos estudiantes, pero también podría mirarlo positivamente y decir que podríamos tener cursos más pequeños, que podríamos tener posibilidades de hacer una educación mucho más personalizada”, explicó Sobarzo.
Advirtió que el principal problema radica en que esta oportunidad podría no aprovecharse si las decisiones de política pública se concentran exclusivamente en reducir costos y ajustar la infraestructura educativa a la menor demanda. A su juicio, la disminución de la matrícula debería abrir un debate sobre cómo utilizar los recursos disponibles para mejorar los aprendizajes, atender a estudiantes con rezago educativo y responder a las dificultades de socialización que también pueden presentarse en salas de clases numerosas.
“Lo que sucede es que no se quiere invertir ni gastar demasiado, porque no ha sido considerada la educación en la potencialidad y en las dimensiones que puede aportarle al desarrollo de la sociedad y al desarrollo del país. La condición de poder, por fin, hacernos cargo de menor cantidad de estudiantes con educación mucho más concentrada, más dirigida, con posibilidades de tener cursos más pequeños y ayudar a que las y los estudiantes puedan aprender más, puedan tener, hoy día, estudiantes que están rezagados, por ejemplo, en su aprendizaje porque los cursos son muy grandes”, resaltó.
Sobarzo también llamó a no considerar que la reducción de la natalidad va a ser una constante, señalando que se trata de un fenómeno que puede modificarse con el tiempo y frente al cual se pueden implementar distintas medidas.
“Tampoco podemos ser deterministas y pensar que, simplemente, porque hoy día hay una reducción de las tasas de natalidad, esto vaya a ser constante en el tiempo, porque las sociedades pueden buscar mecanismos para revertir este tipo de condiciones. Por ejemplo, incentivando el nacimiento de niños, generando incentivos para que la gente pueda tener hijos, como, por ejemplo, reduciendo la cantidad de años de trabajo, mejorando las condiciones tradicionales, etcétera”, indicó.
Sin embargo, reconoció que implementar este tipo de políticas puede resultar más complejo debido a las condiciones económicas del país, aunque consideró que existen posibilidades para avanzar en esa dirección.
“Las condiciones pueden ser venturosas para que, como sociedad, nosotros nos peguemos un salto y pensemos en cómo invertimos mejor y en mejores condiciones, para que nuestros y nuestras estudiantes tengan posibilidades de acceder a una educación de mejor nivel, porque todavía nosotros seguimos en un nivel medio en comparación con los países de la OCDE, donde estamos retrasados, pero con respecto a Latinoamérica estamos avanzados”, cerró.
En tanto, el director del Centro de Investigación Educativa (CIDCIE) de la Universidad del Bío-Bío, Carlos Rodríguez Garcés, advirtió que la baja natalidad está generando efectos directos en el sistema educativo. Según explicó, en los últimos diez años la matrícula nacional en educación parvularia disminuyó un 22%, mientras que en Ñuble la reducción alcanzó el 14%.
El académico señaló que la disminución de estudiantes implica cursos más pequeños y una infraestructura educativa cada vez más subutilizada, en un sistema que desde los años 80 se financia principalmente a través de la matrícula.
“Los colegios compiten por alumnos y menos alumnos significa menos subvención y esta reducción puede hacer peligrar la estabilidad financiera del servicio educativo, aunque las consecuencias varíen según la entidad, sea pública o privada. En los colegios privados se realizarán ajustes, contratar menos profesores, fusionar cursos, incluso cerrarán algunos colegios. En el sector estatal y público en cambio, tendrán que continuar administrando su pobreza, pero en una precariedad cada vez más creciente, porque aquí la pérdida de matrícula comparativamente es mucho más relevante, no solo porque hay menos alumnos, sino porque en la toma de decisiones educativas, ‘a la hora de los quiubos’, como diría mi madre, pocos la eligen”, resaltó.




