Señor Director:
Una familia no necesita conocer el IPC para saber que los precios subieron: lo descubre cuando lleva los mismos productos y el dinero alcanza para menos. El dato de esta semana lo confirma: en agosto, los precios aumentaron 0,6% en promedio y la inflación anual llegó a 4,1%.
Pero esta presión es una tendencia global. El FMI situó la inflación mundial en 4,7%, mientras que la OCDE registró un 4,1%, con la energía aumentando por sobre el 10%. Los conflictos internacionales terminan viajando hasta nuestra mesa a través del combustible, el transporte y los alimentos.
Además, las decisiones económicas no se reflejan inmediatamente. Las políticas sobre gasto, impuestos e inversión pueden tardar hasta 12 meses en afectar los precios y el empleo. El actual Gobierno debe enfrentar esta inflación, pero no puede ser responsabilizado por haberla originado en apenas seis meses.
Arlette San Martín




