Las esperadas obras de ampliación de la línea Monterrico-Cocharcas, que una vez en operación brindarán mayor capacidad a la red de transmisión en la Provincia de Punilla, debieran comenzar en mayo próximo, según anticipó Christian Olave, director de Construcción Transmisión de CGE, empresa propietaria de la línea.
Se trata de infraestructura clave para una zona que en los últimos años viene enfrentando una estrechez en la transmisión que ha impedido el desarrollo de proyectos de inversión, principalmente en San Carlos; una realidad muy similar a la que experimenta la Provincia de Diguillín, donde la línea Charrúa-Chillán demanda una ampliación desde la década pasada.
Por ello, Olave también destacó que los trabajos de ampliación de Charrúa-Chillán se iniciaron el 27 de marzo, hito clave de un proyecto emblemático para la región, que se ha transformado en el símbolo del rezago de infraestructura de transmisión eléctrica y que inspiró parte de la Ley de Transición Energética, normativa que permitió precisamente destrabar la concreción de ambas obras.
En agosto de 2025, y gracias a los cambios regulatorios que introdujo la nueva ley, el gobierno, a través del Ministerio de Energía, emitió los decretos 216/2025 y 226/2025 que autorizaron la expansión de estas líneas bajo nuevos montos de inversión, los que fueron publicados el 30 de agosto y el 3 de septiembre, dando el inicio de los tiempos establecidos por decreto para cada una de las obras.
El director de Construcción Transmisión de CGE comentó que, previo al inicio de los trabajos en Charrúa-Chillán, hubo un proceso de tres meses de revisión de ingeniería, diseño, chequeo en terreno y vuelos con drones para verificar topografía, entre otros aspectos, y durante marzo, la acreditación de las empresas contratistas, el movimiento de materiales y la instalación de faenas.
Plazos
Las obras en Monterrico–Cocharcas, que se extiende 12 kilómetros entre Chillán y San Carlos, permitirán aumentar su potencia de 30 MVA, a 56 MVA. Representan una inversión de US$20,6 millones. Además de los trabajos en la línea propiamente tal, el proyecto considera la adaptación de la subestación Cocharcas.
En tanto, las obras en Charrúa–Chillán, que se extiende 56 kilómetros entre Charrúa (Cabrero) y Chillán, elevarán su capacidad desde 27 MVA a 90 MVA. Su inversión alcanzará US$44,6 millones y actualmente trabajan cerca de 30 personas en su ejecución, cifra que seguirá creciendo en los próximos meses.
Olave precisó que los plazos de los trabajos, de acuerdo con los decretos, corresponden a 24 meses para Monterrico-Cocharcas y 36 meses para Charrúa-Chillán, sin perjuicio de poner en operaciones algunos tramos antes de dichos plazos. Es decir, Monterrico-Cocharcas debiera concluir en septiembre de 2027, mientras que Charrúa-Chillán, en agosto de 2028.
En ese contexto, Olave fue enfático en señalar que “estamos apostando a menos”, en cuando a poder terminar antes de dichos plazos. “Nuestra idea y nuestra presión es para que se termine lo antes posible. Estamos peleando por eso, no queremos ocupar los 24 meses ni los 36. Queremos que sea menos”, puntualizó.
En el caso de Charrúa-Chillán, el profesional adelantó que se prevé “liberar” o poner en operaciones un primer tramo de 12 kilómetros, entre Charrúa y Santa Clara, hacia fines de junio próximo. “En la medida que nosotros vamos terminando un tramo, en rigor la energía que va entre Charrúa y Santa Clara tú ya la tienes reforzada y podrías disponer de esa capacidad de energía adicional en ese tramo”, explicó.




