La necesidad de fortalecer el vínculo entre las instituciones de educación superior, el sector productivo y los gobiernos regionales fue uno de los principales puntos abordados durante el Segundo Seminario de Fundación AEQUALIS, realizado este miércoles en la Universidad de Concepción (UdeC).
La actividad reunió a representantes de universidades, centros de formación técnica, institutos profesionales, autoridades regionales y actores del mundo productivo, con el objetivo de analizar el papel que debe asumir la educación superior frente a los cambios tecnológicos, las nuevas demandas laborales y las particularidades económicas de cada territorio.
Enfoque en las regiones
El encuentro puso especial atención en la realidad del Biobío, Ñuble y la Macrozona Sur, planteando que la formación de profesionales y técnicos debe avanzar hacia una mayor conexión con las necesidades regionales y con sectores productivos que también enfrentan transformaciones derivadas de la innovación y la inteligencia artificial.
La rectora de la Universidad de Concepción, Jacqueline Sepúlveda, sostuvo que la realización del seminario permitió abrir una discusión sobre el rumbo que está tomando la educación superior y la forma en que esta puede contribuir a un nuevo modelo de desarrollo para Ñuble y Biobío, territorios donde la casa de estudios tiene presencia.
Entre las conclusiones que destacó, señaló que actualmente ya no sería suficiente contar únicamente con un título profesional o un grado académico, por lo que planteó la necesidad de explorar nuevas formas de certificación que permitan responder con mayor rapidez a los cambios del mercado laboral.
A ello sumó la necesidad de diversificar las fuentes de financiamiento y profundizar la relación con el sector productivo. Según explicó, el financiamiento público por sí solo no basta para enfrentar los desafíos actuales, por lo que se requiere generar nuevas formas de colaboración entre las instituciones de educación superior y las empresas.
La rectora también apuntó a un desafío interno de las universidades: generar incentivos para que los académicos que trabajan en investigación y desarrollo puedan llevar los resultados de ese trabajo hacia las comunidades y territorios, generando impactos tanto sociales como económicos.
En esa línea, Jacqueline Sepúlveda adelantó que la UdeC ya trabaja en una propuesta relacionada con un doctorado tecnológico y programas de magíster orientados a personas que se desempeñan en el sector productivo. La idea, explicó, es que estos profesionales puedan abordar problemas concretos de sus industrias utilizando capacidades científicas y tecnológicas de la universidad, además de facilitar la búsqueda de financiamiento para este tipo de iniciativas.
Fundación AEQUALIS
El presidente de Fundación AEQUALIS, Ignacio Sánchez, planteó que uno de los objetivos centrales del encuentro fue precisamente generar un espacio de articulación entre las instituciones de educación superior de Biobío, Ñuble y La Araucanía.
Según explicó, el propósito es que universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica puedan conocerse mejor, revisar el trabajo que han desarrollado en conjunto y, especialmente, identificar nuevas posibilidades de colaboración. A su juicio, esto debe extenderse al sector productivo, los gobiernos regionales, el Estado y la sociedad civil.
Sánchez advirtió que uno de los problemas detectados es que distintas instituciones pueden compartir territorio y, aun así, desconocer las necesidades de sus pares o las posibilidades existentes para presentar proyectos conjuntamente.
“Es impresionante cómo cuando tenemos la visión de un panel, de ocho o 10 instituciones, con los gobiernos, con el sector productivo, nos damos cuenta de que a veces no se conocen”, afirmó.
Para el representante de AEQUALIS, esa falta de conexión también dificulta que las instituciones comprendan de manera suficiente las necesidades de los gobiernos y del sector productivo. Por ello, sostuvo que el diálogo debe construirse sobre conocimiento, confianza, transparencia, información y creatividad.
El presidente de la fundación también llamó a superar las diferencias de tamaño o capacidad entre instituciones. “Tenemos que entender que no hay instituciones pequeñas cuando se puede aportar algo a un proyecto de investigación, a un proyecto formativo”, señaló.
A su juicio, la relación con la industria también debe modificarse debido a la velocidad con que cambian sus necesidades. En ese escenario, mencionó directamente el impacto de la inteligencia artificial y de los nuevos desarrollos científicos y tecnológicos, planteando que las instituciones deben avanzar hacia modificaciones curriculares y un diálogo permanente con las empresas.
Ignacio Sánchez destacó además las condiciones productivas del Biobío para desarrollar este tipo de articulación. Mencionó la presencia de actividades forestales, pesqueras y agrícolas, junto con un sector minero en desarrollo, y sostuvo que la región cuenta con instituciones universitarias y técnico-profesionales de trayectoria.
“Biobío es una potencia enorme, no solamente en el sur de Chile, sino que a nivel país”, afirmó, vinculando esas capacidades con las oportunidades de empleo y desarrollo que existen en el territorio.
Cada región con su distintivo
La subsecretaria de Educación Superior, Fernanda Valdés, coincidió en la necesidad de conectar la formación con las características de cada región. Explicó que el seminario buscó reunir a distintos actores para discutir el rol estratégico de la educación superior en el desarrollo de Biobío y de la Macrozona Sur.
Valdés sostuvo que las instituciones deben “leer su entorno” y adaptar tanto sus programas como su oferta académica a las necesidades que plantea la sociedad. En particular, apuntó a los efectos de los cambios tecnológicos y de la inteligencia artificial sobre el empleo, las formas de aprendizaje, la enseñanza y la investigación.
En ese contexto, señaló que uno de los principales desafíos consiste en revisar los modelos formativos para entregar a los estudiantes capacidades que les permitan adaptarse con mayor flexibilidad a un escenario laboral cambiante.
La autoridad agregó que la discusión debe considerar las características específicas de cada territorio. El objetivo, explicó, no es solamente que los estudiantes se formen en sus regiones, sino también generar condiciones para que permanezcan en ellas y puedan aportar a su desarrollo.
Mirada desde Ñuble
Desde Ñuble, el gobernador Óscar Crisóstomo vinculó el debate educacional con una discusión más amplia sobre descentralización y desarrollo regional. A su juicio, existe la necesidad de recuperar un propósito común para el desarrollo de las regiones y del país, en un contexto marcado por incertidumbre internacional, transformaciones tecnológicas y nuevas oportunidades para los territorios.
Crisóstomo planteó que una mayor descentralización debe traducirse en capacidades concretas para que las regiones puedan generar mejores condiciones para sus habitantes. Para ello, consideró fundamental fortalecer las alianzas entre el sector público y privado, incorporando a la industria, la academia y los gobiernos en una misma discusión.
El gobernador sostuvo que los conflictos internacionales y la irrupción tecnológica están configurando un nuevo escenario de desarrollo, frente al cual las universidades e institutos deben asumir un papel activo.




