Señor Director:
Cada vez que un sistema frontal provoca inundaciones, una ola de calor favorece incendios forestales o una sequía reduce la disponibilidad de agua, solemos concentrarnos en los pronósticos, las precipitaciones o la intensidad del viento. Sin embargo, rara vez nos preguntamos: ¿comprendemos realmente el clima del territorio que habitamos?
Desde la geografía, el clima constituye una de las principales fuerzas que, durante miles de años, ha modelado el paisaje, condicionado la disponibilidad de agua, definido ecosistemas y orientado el asentamiento de las sociedades.
El problema surge cuando ignoramos esa historia climática. Urbanizamos zonas de inundación, ocupamos humedales y construimos en sectores naturalmente expuestos. Cuando llegan las emergencias, atribuimos sus consecuencias al fenómeno meteorológico, dejando en segundo plano las decisiones territoriales acumuladas durante décadas que incrementan la vulnerabilidad.
En un contexto de cambio climático, esta reflexión adquiere mayor relevancia. La adaptación requiere fortalecer la gestión del riesgo e incorporar una cultura territorial capaz de comprender cómo el clima ha modelado históricamente nuestros paisajes y cómo seguirá influyendo en su transformación.
Chile necesita avanzar desde el pronóstico hacia la comprensión del clima. Una sociedad que conoce los procesos climáticos comprende mejor el territorio que habita y cuenta con mejores herramientas para planificar su desarrollo y reducir su vulnerabilidad.
César Andrés Barría Larenas
Profesor de Geografía e Historia UdeC




