De acuerdo al sistema de información de la calidad del aire del Ministerio de Medio Ambiente, la intercomuna Chillán-Chillán Viejo mostró una evolución favorable durante julio.
Pese a que los primeros días del mes estuvieron marcados por episodios de contaminación asociados a las bajas temperaturas, heladas y escasa ventilación, la situación mejoró durante la segunda mitad del período.
Según las mediciones difundidas por la Seremi del ramo, se registraron 17 días con calidad del aire Buena, 5 días Regular, 3 Alertas Ambientales, 5 Preemergencias Ambientales y 1 Emergencia Ambiental. En tanto, la Gestión de Episodios Críticos acumula 31 episodios críticos durante la temporada 2026, cifra inferior a los 38 episodios registrados durante todo el período de gestión de 2025.
Durante julio se registraron 9 episodios críticos en la intercomuna, igualando la cifra observada durante el mismo mes de 2025.
Uno de los factores que contribuyó a esta baja fue el ingreso de sistemas frontales a la región de Ñuble, acompañados de precipitaciones y vientos que favorecieron la dispersión de los contaminantes acumulados en la cuenca.
La seremi Angélica Cuevas Palominos destacó que, si bien las condiciones meteorológicas influyen directamente en la dispersión de contaminantes, el compromiso de la ciudadanía continúa siendo fundamental para proteger la salud de las personas. “Hoy estamos enfrentando una contingencia regional que requiere de la coordinación de todos los organismos del Estado para apoyar a las familias de Ñuble. Al mismo tiempo, seguimos monitoreando permanentemente la calidad del aire, porque durante el invierno las condiciones meteorológicas pueden cambiar rápidamente”.
En esa línea, la autoridad recordó que las proyecciones meteorológicas para agosto indican una mayor probabilidad de precipitaciones normales a sobre lo normal y temperaturas sobre el promedio para la zona centro-sur del país. Sin embargo, advirtió que ello no descarta la ocurrencia de nuevos episodios críticos, ya que algunos días consecutivos de bajas temperaturas, estabilidad atmosférica y ausencia de viento pueden generar nuevamente alertas, preemergencias o emergencias ambientales. Por ello, se reiteró el llamado a utilizar siempre leña seca, con menos de un 25% de humedad, mantener los calefactores en buen estado para lograr una combustión eficiente, evitar apagar y encender repetidamente los equipos y privilegiar, cuando sea posible, sistemas de calefacción más eficientes y de menores emisiones.
Especialistas advirtieron que las mejores condiciones meteorológicas no significan que el problema de contaminación atmosférica esté resuelto.
El director del Centro de Ciencias Ambientales EULA-Chile de la Universidad de Concepción, Francisco de la Barrera Melgarejo, explicó que las lluvias y el viento producen una disminución puntual de las concentraciones contaminantes, debido a que mejoran la ventilación y permiten que las precipitaciones remuevan parte del material particulado en la atmósfera. No obstante, el académico advirtió que este efecto es transitorio debido a que existe una fuente de emisiones que permanece activa durante el invierno.
“Cuando hay viento, aumenta la ventilación y con eso disminuye la concentración de contaminante y también las lluvias mismas hacen caer las concentraciones. Sin embargo, el efecto es muy puntual, porque existe una emisión de contaminante alta y permanente que está principalmente asociado al consumo de leña. Hay maneras de hacer que esa calefacción con la leña genere menos contaminante, por cierto que sí, si es que la leña es certificada y seca. También si los artefactos son de mejor calidad, son más eficientes o se usan tecnologías como pellets, por ejemplo, generan una combustión más completa y ,por lo tanto, con menos material particulado”, explicó.
La calefacción a leña continúa siendo uno de los principales factores detrás de los episodios de contaminación durante los meses fríos. Por ello, De la Barrera planteó que las medidas destinadas a reducir estas emisiones deben ocupar un lugar central en las políticas de descontaminación.
“El énfasis tiene que estar en la reducción de la calefacción a leña, en la mejora de los artefactos y en la mejora de la leña como combustible para reducir la contaminación. Si eso no se modifica, el resto tiene poca contribución. Hay otras medidas que son complementarias pero que no tienen el mismo poder de las anteriores, que es mejorar la condición de las viviendas en términos de su hermeticidad para aumentar la eficiencia energética y por lo tanto necesiten menos leña que la que necesita una vivienda mal acondicionada con mucha pérdida de calor. Ahí se juega la mayor parte del problema de la contaminación y de la solución para la descontaminación”, sostuvo.
Menos episodios, pero concentración elevada
La tendencia registrada julio se suma a la reducción registrada durante junio. En ese mes de 2026 se contabilizaron ocho episodios críticos, frente a los 14 registrados en junio de 2025, lo que significó una disminución de seis episodios, equivalente a un 42,9%.
Sin embargo, la menor cantidad de episodios críticos no necesariamente implica una mejora equivalente en la exposición de la población a los contaminantes. Durante junio, la concentración promedio mensual de material particulado fino PM2,5 llegó a 47 microgramos por metro cúbico, por encima de los 44 µg/m³ registrados en junio del año anterior.




