De acuerdo al sistema de información de la calidad del aire del Ministerio de Medio Ambiente, Chillán-Chillán Viejo mostró una evolución favorable durante julio.
Pese a que los primeros días del mes estuvieron marcados por episodios de contaminación asociados a las bajas temperaturas, heladas y escasa ventilación, la situación mejoró durante la segunda mitad del período.
Según las mediciones de la estación Purén, como referencia, durante julio se han contabilizado hasta ahora 19 episodios de calidad del aire buena y tres en condición regular, mientras que se registraron siete episodios críticos: cinco correspondientes a preemergencias y dos a alertas ambientales. No hubo episodios de emergencia.
La evolución representa una mejora respecto de julio de 2025, cuando se contabilizaron nueve episodios críticos. En particular, cinco preemergencias, dos alertas y dos emergencias ambientales.
Uno de los factores que contribuyó a esta baja fue el ingreso de sistemas frontales a la región de Ñuble, acompañados de precipitaciones y vientos que favorecieron la dispersión de los contaminantes acumulados en la cuenca.
De hecho, para este jueves se pronosticó nuevamente una condición buena de calidad del aire, en línea con el comportamiento observado durante la recta final del mes. Sin embargo, para este viernes 31 aún no se ha informado la condición probable.
Sin embargo, especialistas advirtieron que las mejores condiciones meteorológicas no significan que el problema de contaminación atmosférica esté resuelto.
El director del Centro de Ciencias Ambientales EULA-Chile de la Universidad de Concepción, Francisco de la Barrera Melgarejo, explicó que las lluvias y el viento producen una disminución puntual de las concentraciones contaminantes, debido a que mejoran la ventilación y permiten que las precipitaciones remuevan parte del material particulado en la atmósfera. No obstante, el académico advirtió que este efecto es transitorio debido a que existe una fuente de emisiones que permanece activa durante el invierno.
“Cuando hay viento, aumenta la ventilación y con eso disminuye la concentración de contaminante y también las lluvias mismas hacen caer las concentraciones. Sin embargo, el efecto es muy puntual, porque existe una emisión de contaminante alta y permanente que está principalmente asociado al consumo de leña. Hay maneras de hacer que esa calefacción con la leña genere menos contaminante, por cierto que sí, si es que la leña es certificada y seca. También si los artefactos son de mejor calidad, son más eficientes o se usan tecnologías como pellets, por ejemplo, generan una combustión más completa y ,por lo tanto, con menos material particulado”, explicó.
La calefacción a leña continúa siendo uno de los principales factores detrás de los episodios de contaminación durante los meses fríos. Por ello, De la Barrera planteó que las medidas destinadas a reducir estas emisiones deben ocupar un lugar central en las políticas de descontaminación.
“El énfasis tiene que estar en la reducción de la calefacción a leña, en la mejora de los artefactos y en la mejora de la leña como combustible para reducir la contaminación. Si eso no se modifica, el resto tiene poca contribución. Hay otras medidas que son complementarias pero que no tienen el mismo poder de las anteriores, que es mejorar la condición de las viviendas en términos de su hermeticidad para aumentar la eficiencia energética y por lo tanto necesiten menos leña que la que necesita una vivienda mal acondicionada con mucha pérdida de calor. Ahí se juega la mayor parte del problema de la contaminación y de la solución para la descontaminación”, sostuvo.
Menos episodios, pero concentración elevada
La tendencia registrada julio se suma a la reducción registrada durante junio. En ese mes de 2026 se contabilizaron ocho episodios críticos, frente a los 14 registrados en junio de 2025, lo que significó una disminución de seis episodios, equivalente a un 42,9%.
Sin embargo, la menor cantidad de episodios críticos no necesariamente implica una mejora equivalente en la exposición de la población a los contaminantes. Durante junio, la concentración promedio mensual de material particulado fino PM2,5 llegó a 47 microgramos por metro cúbico, por encima de los 44 µg/m³ registrados en junio del año anterior.
Desde la Seremi del Medio Ambiente informaron a La Discusión que este lunes entregarán antecedentes y se referirán a la evolución de la calidad del aire durante julio.




