Señor Director:
En el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, debemos volver recordar a los tomadores de decisiones sobre su peor expresión: la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes. Según el fiscal regional Metropolitano Sur, ahora el Tren de Aragua controla gran parte de este mercado criminal. El crimen organizado prospera donde encuentra impunidad y víctimas disponibles. No por nada este delito ha aumentado más de un 80% en los últimos tres años.
En Chile, las tasas de condena efectiva contra explotadores sexuales son extremadamente bajas (entre 3 y 7%), mientras una proporción relevante de niñas y adolescentes que viven en residencias de protección ha denunciado explotación sexual en su contra (30%). Lo más grave es que son cifras conocidas desde hace años, tanto por el poder ejecutivo como el legislativo, sin que esto haya motivado cambios efectivos en leyes ni programas.
Es urgente que los legisladores fortalezcan las facultades investigativas de fiscalías y policías para perseguir este tipo de delitos con mayor eficacia. Asimismo, el Ejecutivo debe avanzar decididamente hacia programas de base familiar que eviten que niños y adolescentes ingresen o permanezcan en entornos donde puedan ser captados por redes criminales. Hacer valer los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes debiera ser un mínimo exigible para cualquier autoridad, no puede ser que se los recordemos cada año y luego se olvide.
Rafael Rodríguez
Gerente Fundación San Carlos de Maipo




