Señor Director:
La propuesta del Gobierno para reformar el Sistema de Admisión Escolar (SAE) mediante un modelo mixto aún debe ser debatida y aprobada antes de convertirse en ley. Por lo mismo, resulta fundamental analizar sus posibles efectos. Si bien la iniciativa contempla criterios como el rendimiento académico desde séptimo básico, cupos protegidos para estudiantes prioritarios y con necesidades educativas especiales, además de la proximidad territorial entre el hogar y el establecimiento educacional, es legítimo preguntarse si algunos de estos elementos podrían incidir en los niveles de segregación escolar.
La segregación escolar ocurre cuando estudiantes con características socioeconómicas similares se concentran en determinados establecimientos, lo que limita la diversidad de experiencias y profundiza las brechas educativas. En este contexto, las diferencias territoriales adquieren gran relevancia: mientras comunas como La Pintana presentan índices de vulnerabilidad considerablemente más altos que comunas como Vitacura, surge la interrogante respecto de cuánto influye el lugar de residencia en las oportunidades formativas disponibles para los estudiantes.
Cabe preguntarse, entonces, si la prioridad asignada a la proximidad territorial favorecerá efectivamente la equidad educativa o si, por el contrario, podría restringir las posibilidades de acceder a establecimientos fuera de la comuna de residencia. Por ello, el debate sobre el SAE debe considerar no solo los mecanismos de asignación en sí mismos, sino también su impacto real en la integración social y la igualdad de oportunidades.
Katherine Imas
Directora U. Autónoma de Chile




