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Pan y circo

 

Señor Director:

Lo que Debord llama “espectáculo” no es simplemente televisión o entretenimiento. Quienes ejercen poder logran, a través del espectáculo mediático, dejar ocultas las claves mismas que permitirían explicar el funcionamiento del sistema. El circo contemporáneo se disfraza de información, de conexión social y de cultura.

El pan y circo produce una masa sin vínculos. Millones comparten el espectáculo pero no se conocen. El espacio se convierte en campo de batalla donde se despliega la separación.

Las tribus emocionales poseen identidades intensas pero vacías. Cualquiera sirve de líder ya que no necesitan ni profundidad histórica ni compromiso duradero de comunidades tradicionales. Genera entornos polarizados donde el diálogo se vuelve difícil y la intolerancia crece.

Un filósofo surcoreano contemporáneo profundiza con el concepto de sociedad del cansancio, es decir, el sujeto moderno no es reprimido desde fuera como en el Coliseo, donde el emperador decidía quién vivía, sino que se explota a sí mismo voluntariamente, consumiendo espectáculo hasta el agotamiento, confundiendo la hiperactividad digital con la libertad.

Gramsci vio la hegemonía. El pan y circo es el mecanismo mediante el cual la clase dominante logra que la clase subalterna internalice una visión favorable a su propio interés. La hegemonía ya no se impone con fusiles, sino con pantallas. Recomendó a sus seguidores como manera magistral para llegar al poder, y sangrienta para mantenerlo.

La diferencia es que el romano Juvenal podía señalar al Senado como responsable.

Freddy Blanc Sperberg

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