El Instituto Nacional de Estadísticas (INE), ejecutó la primera Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) durante el período comprendido entre septiembre y diciembre de 2025 en 12 regiones, la que tuvo como objetivo estimar la superficie sembrada de cereales, leguminosas y tubérculos, cultivos industriales, hortalizas, forrajeras y existencias pecuarias.
Superficie total sembrada
Para la temporada 2025/2026, la ENA estimó una superficie total sembrada de 1.103.960 hectáreas en las regiones consideradas, distribuida en cinco grupos: cereales (53,8%), forrajeras (21,9%), cultivos industriales (10,8%), hortalizas (8,8%) y leguminosas y tubérculos (4,6%).
Del total, 764.210 hectáreas corresponden a cultivos anuales, conformados por cereales, cultivos industriales y leguminosas y tubérculos. Los cereales concentraron la mayor superficie con 593.737 hectáreas (77,7% de los cultivos anuales), seguidos por los cultivos industriales con 119.282 hectáreas (15,6%) y las leguminosas y tubérculos con 51.191 hectáreas (6,7%).
El peso de Ñuble
Para la región de Ñuble, se estimó una superficie total sembrada de 137.723, lo que representa un 12,5% del total estimado en las 12 regiones consideradas y la ubica como la segunda región con mayor superficie de los cultivos evaluados.
Del total, 108.008 hectáreas corresponden a cultivos anuales. Los cereales constituyen el grupo mayoritario, con 87.491 hectáreas, es decir, el 81%; luego le siguen los cultivos industriales, con 16.604 hectáreas (15,4%) y las leguminosas y tubérculos, con 3.913 hectáreas (3,6%).
Cereales
Dentro del grupo de cereales, que a nivel nacional totalizó 593.737 hectáreas, el trigo blanco se posicionó como el principal cultivo con 210.042 hectáreas, seguido por la avena con 151.993 hectáreas y el maíz con 120.725 hectáreas.
Con 87.491 hectáreas de cereales, Ñuble se mantiene como segundo productor de cereales del país. Y se repite el orden, con 32.752 hectáreas de trigo blanco, seguido por la avena, con 22.784 hectáreas, y el maíz, con 17.014 hectáreas. De esta forma, Ñuble se posiciona como el segundo productor nacional de trigo blanco y avena -después de La Araucanía-, y cuarto de maíz, después de Maule, O’Higgins y Biobío.
Cultivos industriales
Los cultivos industriales alcanzaron una superficie total de 119.282 hectáreas. El raps (canola) concentró la mayor participación con 62.788 hectáreas, seguido por el lupino dulce con 8.153 hectáreas y la remolacha con 6.973 hectáreas.
En la región los cultivos industriales cubren 16.604 hectáreas. Lidera el raps, con 8.941 hectáreas, seguido por la remolacha (3.265 hectáreas) y la achicoria (1.523 hectáreas). Ñuble destaca como segundo productor de raps -después de La Araucanía-, primero en remolacha y segundo en achicoria -tras Biobío-.
Leguminosas y tubérculos
El grupo de leguminosas y tubérculos registró una superficie estimada de 51.191 hectáreas. La papa destacó como el principal cultivo con 38.553 hectáreas, seguida por el poroto con 7.560 hectáreas.
Ñuble concentra 3.913 hectáreas de leguminosas y tubérculos, donde encabeza la papa, con 1.873 hectáreas, ubicándose en el octavo lugar nacional; y luego le sigue el poroto, con 1.062 hectáreas, alcanzando el segundo lugar, después de Maule.
Hortalizas
Las hortalizas registraron una superficie total de 97.675 hectáreas en Chile. La cebolla lideró con 9.346 hectáreas, seguida por la lechuga con 8.489 hectáreas, mientras que la zanahoria y el zapallo presentaron 4.665 y 3.764 hectáreas, respectivamente.
La superficie de hortalizas en Ñuble totalizó 5.782 hectáreas, ubicándola en octavo lugar nacional, destacando choclo dulce (741 ha), arveja verde (637 ha), poroto verde (330 ha) y zapallo (260 ha).
Forrajeras
La superficie sembrada de forrajeras en Chile se estimó en 242.075 hectáreas. La alfalfa fue el cultivo predominante con 47.945 hectáreas, seguida por la avena forrajera con 34.166 hectáreas y el maíz para silo con 33.335 hectáreas.
Ñuble cuenta con 23.934 hectáreas de especies forrajeras, posicionándose quinta a nivel nacional. Destacan: avena asociada (4.980 ha), avena forrajera sola (4.493 ha), alfalfa (3.225 ha) y maíz para silo (2.607 ha).
Existencias ganaderas
Con respecto a la actividad pecuaria, la ENA 2025/2026 estimó un total de 2.426.508 cabezas de bovinos, 936.546 de ovinos y 267.330 de caprinos en las regiones consideradas.
En Ñuble se estimó un total de 125.929 cabezas de bovinos, ubicándose en sexto lugar nacional; 97.373 cabezas de ovinos, alcanzando el quinto puesto; y 13.197 caprinos, posicionándose sexta.

Aumentar la superficie con riego
Consultado el seremi de Agricultura de Ñuble, Juan Luis Enríquez, afirmó que “con los datos de la primera Encuesta Nacional Agropecuaria, se puede decir que, para nuestra región de Ñuble, del total de superficie cultivada, 137.723 hectáreas, los cereales corresponden al 63,5%, seguido por las especies forrajeras, con un 17,3%”.
La autoridad agregó que “una información no menor dada por la Encuesta es que de la superficie total de cereales, que corresponde a 87.491 hectáreas, solamente 30.452 hectáreas (34,8%) están bajo riego y del total de las especies forrajeras, que corresponden a 23.934 hectáreas, solamente el 56,1% poseen riego”.
“Con los datos de esta encuesta, se vuelve a ratificar la necesidad de la construcción de embalses para la región para aumentar la superficie de riego y dar seguridad hídrica para los agricultores, como lo ha dicho nuestro presidente José Antonio Kast”, enfatizó.
El seremi argumentó que “el aumento de la superficie de riego implica que los productores de Ñuble aumentarán los rendimientos obtenidos de los cultivos que poseen o pueden reconvertirse a rubros de mayor rentabilidad, lo que conlleva aumentar la demanda de mano de obra, por lo que se disminuye la cesantía y la economía se dinamiza, mejorando la calidad de vida del mundo rural”.
En esa línea, Enríquez sentenció que “la prioridad del Ministerio de Agricultura es que esa capacidad productiva cuente con el respaldo directo de una institucionalidad ágil. Eso significa avanzar decididamente en reducir la permisología, modernizar los procesos de fomento y financiamiento, y asegurar que las herramientas del Estado lleguen de manera oportuna a los sectores rurales para dar certezas a quienes sostienen el agro regional”.
Caída de la superficie
En opinión del académico de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, Dr. Raúl Cerda, los resultados de la encuesta vienen a confirmar la sostenida disminución de la superficie de cultivos anuales en el país y también en la región, en un proceso caracterizado por el avance de la fruticultura, pero también por el sacrificio de suelo agrícola para el desarrollo inmobiliario y las parcelaciones.
Expuso que, si bien se trata de la primera ENA, sus resultados se pueden comparar con años anteriores a partir de las estadísticas anuales de Odepa y con los censos agropecuarios. En esa línea, planteó que “se puede observar que la tendencia es una sola”, en que desde Ñuble hacia el sur se observa una importante presencia de cereales, pero acotó que “es el lugar que va quedando para estos cultivos, porque en otras zonas ya migraron hacia otros cultivos que tienen mayor rentabilidad, que son los frutales y hortalizas, principalmente. Claramente, lo que hay es un cambio fuerte en la matriz productiva del sector agrícola. Ése es el tema, que ya los rubros que antes había no están y los que no estaban hoy día sí están presentes. La agricultura no es que esté mal como sector, está cambiando. Entonces, ya no es la misma agricultura de antes, es una agricultura distinta, que genera mucho más. Por ejemplo, las superficies de cereales y cultivos anuales, en general, efectivamente han disminuido, pero los rendimientos han aumentado”.
El Dr. Cerda, quien recordó un estudio comparativo que realizó en 2020, indicó que, “en el caso del trigo, en el año 1980 había 432 mil hectáreas en Chile, y en el año 2020 había 225 mil hectáreas, o sea, disminuyó casi un 50%. Y esa tendencia de disminución se ve también en otros rubros agrícolas. El maíz disminuyó en ese mismo período un 46%, el raps disminuyó más de un 50%, la remolacha un 80% y así”.
“Pero en ese mismo lapso aumentó la producción nacional en casi un 100%”, continuó el académico, quien apuntó al alza de los rendimientos: “el rendimiento que teníamos el año 1980 eran 16 quintales por hectárea, en el 2020 estábamos en 60 quintales y al año 2025 vamos en 63 quintales”.
Por otro lado, planteó que no existe mucha superficie disponible para extender la presencia de cultivos anuales, “porque la otra superficie ya empieza a transformarse en frutales, que entre el año 1990 y el 2020 subió cerca de 200 mil hectáreas”, comentó, al tiempo que agregó otro factor: “el tema es que disminuye la superficie de cultivos en cerca de 600 mil hectáreas, también disminuye el patrimonio forestal en unas 600 mil hectáreas y suben los frutales alrededor de 200 mil hectáreas. Bueno, ¿y dónde están las otras hectáreas? Están en las urbanizaciones, en los loteos, en los servicios, en el crecimiento de los pueblos y las ciudades”.
“Lo que yo esperaría es que estos catastros efectivamente pongan de manifiesto este tipo de fenómenos -continuó el académico-. Bueno, ¿y qué alternativa tenemos? En marzo se aprobó el reglamento para los planes regionales de ordenamiento territorial (PROT), así es que me encantaría que empezáramos a ordenar la cosa, y eso depende exclusivamente de los gobiernos regionales”, cerró.




