Una intensa agenda de actividades desarrolló en la Región de Ñuble el subsecretario del Patrimonio Cultural, Emilio de la Cerda, quien recorrió distintos espacios vinculados a la conservación, recuperación y puesta en valor del patrimonio regional, además de reunirse con cultoras de la alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca, tradición reconocida por la Unesco.
Durante su recorrido, la autoridad visitó los trabajos de recuperación del mural del artista Julio Escámez, una de las obras más significativas del patrimonio artístico de Chillán. La agenda también incluyó una visita a la Casa Gonzalo Rojas, espacio vinculado a la vida y obra del Premio Cervantes 2003.
Otro de los puntos del recorrido fueron los terrenos donde se proyecta el futuro Museo Regional de Ñuble y el Archivo Regional, iniciativas que buscan fortalecer la infraestructura patrimonial de la región y generar nuevos espacios para la conservación, investigación, documentación y difusión de su historia e identidad.
Ambos proyectos representan desafíos relevantes para el desarrollo cultural de Ñuble, particularmente por la necesidad de contar con infraestructura especializada que permita resguardar colecciones, documentos y testimonios de la memoria regional, además de facilitar su acceso a la ciudadanía.
Salvaguardia de la alfarería
Una parte importante de la visita estuvo dedicada a la localidad de Quinchamalí, donde el subsecretario sostuvo un encuentro con alfareras que mantienen viva esta tradición, acompañado por la seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Ñuble, Nataly De La Hoz Moraga, y el director regional del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Claudio Martínez Cerda.
Entre los principales desafíos se encuentran la transmisión de los conocimientos, el acceso a las materias primas, y el reconocimiento de la propiedad intelectual, entre otros.
Emilio de la Cerda, dijo que “la inscripción de la alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca en la UNESCO implica una responsabilidad y una serie de compromisos del Estado, en coordinación con las alfareras y alfareros, para mantener viva esta tradición. Hoy pudimos revisar los avances y desafíos del Plan de Salvaguardia, abordando materias como el acceso a las materias primas, la transmisión de conocimientos a las nuevas generaciones, la salud de las cultoras y la comercialización de sus productos. También es importante fortalecer las publicaciones y acciones de difusión para dar a conocer este patrimonio, junto con hacer seguimiento a los compromisos que Chile debe informar a la Unesco”.
La agenda contempló, además, la presentación de una reedición del libro Raíces de la greda negra, publicación que reúne técnicas, conocimientos, experiencias y memorias vinculadas a la alfarería de Quinchamalí




