Señor Director:
La salud mental en el trabajo se ha vuelto un problema mayor en Chile. En 2024, el 72% de las enfermedades profesionales calificadas correspondió a diagnósticos de salud mental. Más aún, una parte importante de ellas se relaciona con problemas en las jefaturas: hostilidad, sobrecarga y disfuncionalidad en la conducción del trabajo.
Estos datos obligan a cambiar el foco. No estamos solo ante fragilidades individuales, sino ante un problema de organización del trabajo y de ejercicio del poder. Cuando las jefaturas carecen de legitimidad, claridad o capacidad para conducir conflictos, el trabajo se vuelve una fuente de daño psíquico.
Desde el Instituto Milenio ASOR estudiamos la desestabilización de la autoridad en distintos ámbitos de la vida social. En el trabajo, esa crisis se expresa cuando la autoridad deja de orientar y regular, y pasa a ejercerse de manera arbitraria, hostil o errática.
Hablar de salud y seguridad laboral no debiera reducirse a protocolos. También exige revisar cómo se ejerce la autoridad. Fortalecer formas de autoridad eficaces, justas y no violentas es una condición básica para proteger la salud mental en el trabajo.
Elisa Ansoleaga
Investigadora Instituto M.ASOR, UDP.




