Más de 180 años de historia acompañan al Regimiento de Infantería N° 9 Chillán, una de las unidades militares con mayor arraigo en el país.
Sus orígenes se remontan a las primeras milicias organizadas durante el proceso de Independencia y, posteriormente, a los batallones formados en la provincia que participaron en la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana y en la Guerra del Pacífico, conflicto en el que destacaron numerosos oficiales y soldados nacidos en la zona.
La unidad adoptó oficialmente el nombre de Regimiento de Infantería N° 9 “Chillán” en 1958, aunque su historia está marcada por la sucesión de diversos batallones creados en la ciudad.
Para el comandante del regimiento, coronel Juan Farías Cornejo, la historia de la unidad comienza incluso antes de su conformación definitiva, con las primeras fuerzas militares organizadas en la provincia durante los años de la Independencia.
“El regimiento Chillán como tal comenzó el año 1810 en la zona, ya con las primeras milicias que se formaron en la época de la Independencia. Posteriormente se creó el primer batallón de las milicias de Chillán, cuya misión principal fue enfrentar a las bandas de los Pincheira durante el período conocido como la Guerra a Muerte”, relata Farías.
“Más adelante también se organizó un batallón movilizado que participó en la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana y, posteriormente, el Batallón Chillán que combatió en la Guerra del Pacífico”, detalla.
El comandante explica que, tras finalizar la Guerra del Pacífico, las unidades movilizadas fueron desactivadas, tal como ocurría en aquella época, hasta consolidarse definitivamente como una unidad permanente a mediados del siglo XX.
“Hay nombres y personas importantes de la zona, como Juan José San Martín, coihuecano, que falleció en el Morro de Arica dirigiendo a su unidad; el coronel Pedro Lagos Marchant, también nacido acá en Chillán, que tuvo la tarea de coordinar toda la operación de la toma del Morro de Arica; y también el comandante Juan Vargas Pinochet, quien fue líder del Regimiento Chillán y falleció en la batalla de Tacna. Todos ellos eran nacidos acá en Chillán”, destaca.
Tras el terremoto de 1939, el regimiento dejó las dependencias que ocupaba en el actual edificio de la cárcel de Chillán para instalarse en el sector donde permanece hasta hoy, en ese entonces una extensa zona rural que con los años dio paso al actual cuartel.
Centro de instrucción
Parte importante del funcionamiento de la unidad se desarrolla en el campo militar de instrucción en Quilmo, un predio de 382 hectáreas donde se prepara tanto el personal del Regimiento Chillán como efectivos de otras unidades militares y de las policías.
“Este terreno fue cedido al Ejército durante la década de 1930 y hoy cuenta con 382 hectáreas divididas en dos sectores. Además, este recinto no solamente lo utiliza el Regimiento Chillán; también entrenan acá los regimientos Chacabuco y Talca, junto a Carabineros y la Policía de Investigaciones, porque es el único polígono que reúne las condiciones de seguridad necesarias para ese tipo de instrucción”, explica Farías.
Presencia permanente en Ñuble
Más allá de su función militar, el comandante sostiene que el regimiento mantiene un vínculo permanente con la comunidad, tanto en actividades protocolares como en situaciones de emergencia que afectan a la región.
“El regimiento lleva el nombre de la ciudad y está profundamente arraigado en Chillán y en toda la Región de Ñuble. Hoy la ciudadanía nos identifica principalmente porque somos la primera respuesta frente a estados de excepción o emergencias. Todos los años participamos en el combate a los incendios forestales, hemos debido actuar durante cortes masivos de energía y también en evacuaciones por alerta de tsunami”, indica.
Agrega que, paralelamente, “mantenemos una relación muy estrecha con las 21 comunas de la región, participando en desfiles, ceremonias y actividades donde la presencia de nuestra banda instrumental y del personal del regimiento es parte importante de las celebraciones”, afirma.
A ello se suma un trabajo permanente de vinculación con establecimientos educacionales y organizaciones sociales, permitiendo que la comunidad conozca el funcionamiento interno de la unidad.
“El regimiento abre sus puertas permanentemente a solicitudes de colegios y jardines infantiles que quieren conocer cómo funciona la unidad. Nosotros recibimos esas visitas con el mayor de los agrados, porque creemos que también es parte de nuestra labor acercarnos a la comunidad”, agrega.
Actualmente, cerca de 200 jóvenes provenientes de las 21 comunas de Ñuble realizan su Servicio Militar en el Regimiento N° 9 Chillán. Según el comandante, la unidad continúa completando la totalidad de sus plazas con voluntarios, reflejando una tradición que, asegura, se mantiene vigente en la región.



