Ayer se recordó el aniversario número 53 del asesinato del alcalde de Chillán, Ricardo Lagos Reyes, junto a su esposa Alba Ojeda Grandón, y su hijo Carlos Eduardo Lagos Salinas, hecho ocurrido en 1973, en su vivienda ubicada en Chillán Viejo. El crimen ocurrió cinco días después del golpe de Estado, cuando personal uniformado llegó hasta el domicilio de la familia, en el sector de avenida O’Higgins con Erasmo Escala.
Lagos Reyes se encontraba junto a su esposa, quien estaba embarazada, y a su hijo, cuando los tres fueron ejecutados. Los antecedentes recopilados posteriormente por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación concluyeron que el alcalde socialista y su familia fueron víctimas de una violación a los derechos humanos cometida por agentes del Estado. El caso quedó marcado en la historia de Chillán y Chillán Viejo, y con el paso de los años, familiares y organizaciones vinculadas a la memoria y los derechos humanos han desarrollado distintas actividades para recordar a las víctimas. Los hechos ocurrieron la mañana del 16 de septiembre de 1973, cuando militares y carabineros llegaron hasta la residencia de Lagos Reyes.
La figura del exjefe comunal también es recordada actualmente por medio del centro comunitario de Chillán Viejo, que lleva su nombre, y un memorial, concebido como un espacio para mantener vigente la memoria de Lagos Reyes, su familia y la historia reciente local.



