La historia de la ciencia chilena también se ha escrito desde Ñuble. Entre sus protagonistas figura Luisa Eugenia Navas Bustamante, una investigadora nacida en Chillán que dedicó gran parte de su vida al estudio de las plantas y cuyo trabajo se convirtió en una referencia para el conocimiento de la flora nacional. Su trayectoria, marcada por la investigación, la docencia y una profunda dedicación al mundo vegetal, comenzó en una ciudad que abandonó siendo muy joven, luego de una de las mayores tragedias de su historia.
Luisa nació el 27 de julio de 1920, y sus primeros años transcurrieron en Chillán. El 24 de enero de 1939 tenía 18 años y cursaba el último año de humanidades en el Liceo de Niñas, actual Liceo Marta Brunet, cuando el terremoto de ese año devastó gran parte de la ciudad. Por esta razón, su familia decidió trasladarse a Santiago y Luisa pudo terminar su enseñanza secundaria en el Colegio Argentino del Sagrado Corazón.
Con el tiempo, Luisa ingresó a la Universidad de Chile para estudiar Química y Farmacia, carrera que le permitió acercarse al conocimiento científico de las plantas y comenzar una trayectoria que se extendería durante varias décadas.
Su vinculación con la universidad continuó después de sus estudios, fue ayudante y luego docente e investigadora en una época en que la participación femenina en los espacios científicos todavía enfrentaba importantes barreras.
Obra monumental
Su mayor contribución al conocimiento botánico fue la publicación de “Flora de la cuenca de Santiago de Chile”, una investigación desarrollada durante años que terminó convirtiéndose en una obra de referencia para el estudio de las especies vegetales presentes en ese territorio. El trabajo fue publicado en tres volúmenes, aparecidos en 1973, 1976 y 1979, y reunió información sobre 963 taxones de plantas vasculares, de los cuales 720 correspondían a flora nativa de Chile.
La investigación implicó una extensa labor de identificación, clasificación y descripción de especies, acompañada de ilustraciones botánicas que facilitaron el reconocimiento de las plantas. La obra continúa siendo una referencia histórica para investigadores de la flora de Chile central, especialmente por el valor de sus descripciones y por constituir un registro de la diversidad vegetal de la cuenca durante el siglo XX.
La trayectoria de la científica chillaneja también estuvo vinculada al Museo Nacional de Historia Natural. En 1959 asumió, de manera ad honorem, la jefatura del Laboratorio de Criptogamia de la institución, responsabilidad que desempeñó hasta 1972. Desde ese espacio participó en el estudio y organización de colecciones relacionadas con distintos grupos de organismos, entre ellos helechos, algas y líquenes.
La botánica también la llevó fuera de Chile. En 1958 realizó viajes de perfeccionamiento a Estados Unidos y Europa, que incluyeron una visita al Real Jardín Botánico de Kew, en Inglaterra, institución reconocida internacionalmente por sus colecciones vegetales y sus investigaciones sobre biodiversidad.
Su trayectoria combinó la enseñanza universitaria, el estudio de colecciones y la investigación de terreno, actividades que contribuyeron a formar conocimiento sobre especies vegetales presentes en diferentes ambientes del país.
Luisa Navas falleció en Santiago el 18 de noviembre de 2020, a los 100 años de edad. Uno de los reconocimientos más significativos a su trayectoria permanece en la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, cuyo herbario lleva el nombre de Profesora Luisa Eugenia Navas.
En octubre de 2026, la publicación de un trabajo científico sobre la renovación de este herbario volvió a poner de relieve la importancia de preservar las colecciones que sustentan la investigación y la enseñanza de la botánica.


