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Proyectan merma de 20% en producción de nueces por peste negra

Cerca de un 20% de merma en la producción de nueces en la zona centro sur debido a la peste negra del nogal proyecta el gremio Chilenut, que reúne a los productores y exportadores de nueces de Chile.

La enfermedad ataca los tejidos nuevos de la planta, entre ellos brotes, hojas, flores y frutos en sus primeras etapas. Puede provocar manchas oscuras y necrosis, pero su consecuencia económica más grave es la caída prematura de la fruta. Por ello, es una de las patologías que más preocupa a los productores de la zona, donde factores como primaveras lluviosas, temperaturas moderadas y varias horas de alta humedad dentro de los huertos favorecen su desarrollo.

De acuerdo con Chilenut, 13.604 hectáreas ubicadas desde O’Higgins hacia el sur están sometidas a una alta presión de la enfermedad, es decir, se encuentran en zonas cuyas condiciones elevan considerablemente el riesgo. Esa superficie equivale a cerca de un tercio del área nacional plantada con nogales.

Ñuble cuenta con 2.225 hectáreas de nogales, de acuerdo con el Catastro Frutícola Odepa-Ciren de 2024, lo que representa un 5,0% del total nacional, posicionándose como la quinta región con mayor superficie de este cultivo.

Al productor del sector Miraflores, de Coihueco, Miguel Castillo, quien tiene 3,5 hectáreas de nogales, la peste negra le causó mermas entre 20% y 30% en la reciente temporada 2025-26. “Ha sido difícil enfrentarla, cuesta mucho controlarla, siempre está presente; hay años en que se acentúa más, por las condiciones climáticas, la humedad y la temperatura desde septiembre en adelante”, reconoció.

Castillo sostuvo que realiza aplicaciones periódicas para mantener controlada la población de la bacteria, pero subrayó que “depende mucho del manejo cultural y del clima que tengamos, porque mientras menos ventilación tenga el huerto es más favorable para la bacteria, lo que me obliga a realizar podas permanentemente para darle luz y aireación a las plantas”.

Manejo del huerto

“Una de las mayores dificultades es que, cuando aparecen las manchas o comienza la caída de los frutos, la infección ocurrió días o incluso semanas antes. La bacteria puede pasar el invierno protegida en las yemas y reactivarse con la brotación, por lo que el manejo debe comenzar antes de que los síntomas sean visibles”, explica Ernesto Moya, académico de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción.

Una vez que el daño se manifiesta, el fruto afectado no puede recuperarse, aunque eso no significa que el árbol completo se pierda. Durante el invierno, un análisis de yemas permite medir la presencia de la bacteria y estimar con qué nivel de riesgo comenzará el huerto la nueva temporada.

La situación es especialmente compleja en algunos sectores de Ñuble, donde las lluvias, las neblinas densas y la alta humedad durante la brotación y la floración favorecen la multiplicación de la bacteria. Más que la edad por sí sola, el problema se agrava cuando los árboles crecen, sus copas se cierran y disminuyen la entrada de luz y la circulación de aire.

En esa línea, el investigador advirtió que el clima por sí solo no explica la magnitud de los daños. “Dos huertos expuestos a las mismas condiciones pueden terminar con resultados muy distintos según su ventilación, densidad y manejo. Cuando los árboles están demasiado cerrados, la humedad permanece por más tiempo y las aplicaciones tienen menor cobertura. Por eso, la poda y la arquitectura del huerto deben ser parte de una estrategia integral de control”, explicó.

Comité técnico

Ante este escenario, Chilenut creó un comité técnico que busca articular la experiencia de productores y asesores con las capacidades de universidades y centros de investigación. La instancia deberá identificar las principales brechas, definir prioridades y formular proyectos que permitan financiar ensayos en terreno, nuevas herramientas de diagnóstico y alternativas de manejo.

“Este problema no se resuelve con una recomendación general. Como gremio queremos ordenar lo aprendido en los huertos, identificar dónde faltan respuestas y convertir esas brechas en proyectos con respaldo científico y aplicación productiva”, señaló Macarena Pons, gerenta de Chilenut.

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