Cierto, las hojas de cocaína son parte del listado que en la Ley 20 mil del Código Procesal Penal, contempla como elementos precursores prohibidos. No son ni alucinógenas, ni adictivas, pero con ellas se produce la cocaína, argumento suficiente como para prohibirlas.
Y sin embargo, su venta cotidiana existe en tiendas establecidas, en locales formales del mercado tradicional y los distribuidores incluso ponen en las bolsas etiquetas con sus nombres y teléfonos para ser contactados.
“¿En serio? ¿Quien le dijo que eran ilegales? ¿Pero si a nosotros hace años que nos las trae el proveedor de Santiago”, preguntaron algunas yerbateras, quienes la venden a mil pesos en pleno centro de Chillán.
Y mientras algunos cilclistas o personas que turistean en el norte admiten que las mastican sin esconderse de nadie, ayer en el Juzgado de Garantía de Chillán, la Fiscalía formalizó a un joven de nacionalidad boliviana, de 19 años, luego que la Brigada Antinarcóticos de la PDI lo detuviera con 16,5 kilos de estas hojas.
Incluso, las tenía dosificadas en bolsas y mezcladas con saborizantes, ya que el destino, según precisaron en la PDI, eran otros ciudadanos bolivianos y peruanos que se encuentran realizando faenas agrícolas en Coihueco.
Quedó en prisión preventiva y dieron tres meses para la investigación judicial.
Este operativo, al que la PDI llamó “Hoja Sur”, es el primero en Ñuble, sin embargo, desde el 2022 a la fecha se han hecho cada vez más comunes en el país, sobre todo en ciudades como en Calama, Alto Hospicio (una mujer que la vendía fuera de un gimnasio), Puerto Aysén o en Melipilla.
El delegado presidencial de Ñuble, Diego Sepúlveda, apuntó que en estas fechas “hay mayor llegada de ciudadanos de Bolivia y Perú por las temporadas de trabajos agrícolas”, lo que explicaría la presencia de estas hojas en circulación.
Para evitar que ese hábito de mascar coca como energizante, que no es penalizado en otros países, se arraige por imitación entre los temporeros chilenos, el seremi de Seguridad, Héctor Ponce, explicó que “se están haciendo campañas educativas en empresas, juntas de vecinos y en establecimientos educacionales, para explicarles que se trata de un delito en Chile”.
La absolución de 2015
Un fallo del Tribunal Oral en lo Penal de Arica en 2015, calificado como histórico por la Defensoría Penal Pública, sitúa a un acusado de nacionalidad boliviana, de 63 años, llegando al litigio en calidad de preso preventivo, y tras ser sorprendido con 16,8 kilos de hojas de coca.
Sin embargo, se invocó el Convenio 169 de la OIT, que obliga al Estado a velar por las costumbres y derechos de los pueblos indígenas y tribales en países independientes.
Considerando que el acusado era aymara, el tribunal reconoció que se trataba de una práctica ancestral de esa cultura, y lo absolvieron.
Sobre el punto, el subprefecto Jhonatan Silva, jefe de Brianco, aclara que “en otros países como Perú o Bolivia se reconoce su consumo como práctica ancestral, pero acá en Chile no”.
Aduanas confirmó a La Discusión que el SAG sí autoriza el paso de estas hojas al país, aunque , al parecer, no en grandes cantidades.



