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Paso Minas Ñuble

Ñuble ha vivido una paradoja desde su creación como región hace ocho años: siendo un territorio ubicado frente a la cordillera y con una posición geográfica privilegiada respecto de Argentina, no cuenta con un paso fronterizo internacional que le permita conectarse directamente con ese país. Mientras otras regiones han sabido aprovechar sus corredores cordilleranos para impulsar el intercambio comercial, el turismo y la integración territorial, Ñuble ha permanecido al margen de esa posibilidad.

Por eso, los avances en torno al Paso Minas Ñuble deben ser valorados como una señal especialmente positiva. La decisión de avanzar en su formalización, junto con la próxima visita de representantes de la Dirección Nacional de Fronteras y Límites del Estado (Difrol) a la región, permite mirar este proyecto con un grado de expectativa que hasta ahora no había tenido.

No se trata simplemente de abrir un nuevo camino en la cordillera. Un paso fronterizo constituye infraestructura estratégica para una región, pues modifica sus posibilidades de conexión, amplía mercados, genera nuevas rutas para visitantes y fortalece los vínculos económicos y sociales con los territorios del otro lado de la cordillera. En el caso de Ñuble, esa oportunidad adquiere todavía mayor relevancia porque permitiría establecer una conexión directa con la Provincia de Neuquén y, desde allí, con un amplio espacio económico y turístico argentino.

El reciente Comité de Integración Los Lagos dejó varios compromisos que apuntan precisamente en esa dirección. La creación de un comité de seguimiento que involucrará a los gobiernos regionales desde Ñuble hasta Los Lagos y a la Provincia de Neuquén, junto con reuniones periódicas para monitorear los acuerdos, representa un mecanismo necesario para evitar que esta iniciativa vuelva a quedar atrapada en la sucesión de estudios, reuniones y declaraciones que tantas veces han caracterizado los proyectos de integración fronteriza.

Especial importancia tiene la confirmación de que se ha iniciado el proceso de formalización internacional del paso. Si este procedimiento requiere un tratado internacional, como se ha señalado, es evidente que se trata de un proceso de largo aliento y que demanda voluntad política sostenida de ambos países. Precisamente por ello resulta relevante que las tratativas queden formalmente instaladas y que exista seguimiento institucional.

También es una buena señal que Argentina haya oficializado la disponibilidad de terrenos para establecer un espacio integrado. Ese antecedente demuestra que la iniciativa no depende únicamente de la voluntad chilena y que existe una contraparte interesada en avanzar.

Ahora viene la parte más importante: transformar los acuerdos en obras y decisiones concretas. La experiencia demuestra que los proyectos de infraestructura fronteriza pueden extenderse durante años si no cuentan con responsables claramente definidos, cronogramas, financiamiento y una coordinación permanente entre los distintos organismos involucrados. Ñuble no puede conformarse con que Minas Ñuble aparezca periódicamente en las agendas binacionales. Necesita resultados verificables.

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