Señor Director:
La humanidad acaba de ser testigo de una proeza espectacular: cuatro astronautas han orbitado la luna y han regresado en una exposición de precisión técnica asombrosa. Me enteré conmovido. Una conmoción tan impresionante han sido las declaraciones del astronauta Víctor Clover, que deben haber causado estupor a quienes cultivan el ateísmo militante y consideran a la religión como el “opio de los pueblos”. Expresó con humildad: “Recemos, tengamos esperanza y enviemos nuestros mejores deseos para que podamos volver a contactar…”, eran momentos de desconexión temporal con la base de operaciones. Alusiones a Jesús, a la Biblia, y al observar la tierra a distancia: “Ustedes nos hablan porque estamos en una nave espacial muy lejos de la Tierra, pero ustedes están en una nave espacial llamada Tierra que fue creada para darnos un lugar donde vivir en el universo”. Permítame subrayar que el astronauta habla de que la tierra fue creada, no es el resultado de un choque de materia ni de un proceso espontáneo, habla de un Creador.
Finalmente, al regreso expresó: “Quiero agradecer a Dios en público, y quiero agradecer a Dios nuevamente, porque aun más grande que mi desafío de intentar describir por lo que pasamos, es la gratitud de ver lo que vimos, de hacer lo que hicimos y estar con quienes estuve… es algo demasiado grande para estar dentro de un solo cuerpo”. ¿Qué le parece que en una proeza realizada por la NASA, el centro científico y tecnológico más avanzado del mundo, se invoque a Dios? Solo en un universo organizado por un Creador es posible calcular y precisar estas hazañas.
Alejandro Witker
Historiador




