Ñuble vuelve a poner sobre la mesa una discusión que, lejos de agotarse con la publicación de las cifras del INE, comienza a adquirir una dimensión política: qué respuesta excepcional debe entregar el Gobierno central a la región con mayor desempleo del país.
La senadora PPD, Loreto Carvajal, se sumó ahora formalmente a la ofensiva que durante los últimos días han protagonizado parlamentarios de distintos sectores y el gobernador regional, Óscar Crisóstomo, quienes han planteado la necesidad de que La Moneda diseñe medidas específicas para una zona que exhibe indicadores laborales persistentemente desfavorables.
El punto de partida es el 11% de desempleo registrado por Ñuble durante el trimestre móvil mayo-julio, 1,5 puntos por encima del promedio nacional, que llegó a 9,5%. Pero el problema no termina allí. Durante abril-junio, la región también registró la tasa de ocupación informal más alta del país, con 36,6%.
Para Carvajal, la combinación de ambos indicadores obliga a abandonar las respuestas generales y avanzar hacia una estrategia focalizada. “Es muy grave para Ñuble que seamos la región con más desempleo, con un 11%. Estas cifras no pueden ser vistas como una estadística más. Detrás de cada punto de desempleo hay familias que buscan una oportunidad”, sostuvo.
Su propuesta es un Plan Especial de Empleo Productivo para Ñuble, con recursos, proyectos, plazos y responsables. Entre sus prioridades menciona destrabar inversiones públicas postergadas, como el proyecto del Cuartel de la PDI; aumentar los recursos de inversión regional contemplados en el Presupuesto 2027; y crear un Plan de Apoyo a las Exportaciones Agrícolas que permita abrir y consolidar mercados.
La iniciativa también recoge una idea que ha aparecido en los planteamientos realizados durante los últimos días desde el ámbito político y regional: reunir en una mesa público-privada a Gobierno, Gobierno Regional, municipios, empresarios, trabajadores y parlamentarios para identificar proyectos concretos y acelerar su ejecución.
Presión política por una respuesta diferenciada
El planteamiento de Carvajal adquiere relevancia porque amplía el frente de presión hacia el Ejecutivo. Si hasta ahora la discusión podía ser leída como una demanda principalmente levantada desde el Gobierno Regional y parlamentarios de oposición, la incorporación de una senadora de la zona refuerza la idea de que el desempleo comienza a convertirse en uno de los principales problemas políticos de Ñuble.
“Ñuble necesita inversión, no solo anuncios”, enfatizó la parlamentaria, quien cuestionó que la respuesta se limite a promover la capacitación o a formular llamados generales al sector privado.
A su juicio, la capacitación debe estar conectada con una estrategia productiva que permita efectivamente contratar trabajadores. Construcción, agricultura, agroindustria, servicios, infraestructura y exportaciones aparecen, en su propuesta, como sectores en los que debiera concentrarse el esfuerzo.
El desafío, sin embargo, es que la discusión se encuentra con una restricción evidente: generar empleos de manera rápida requiere proyectos capaces de movilizar inversión y contratación, mientras buena parte de las herramientas que pueden producir ese efecto dependen de decisiones presupuestarias y administrativas del nivel central.
Desde la Seremi del Trabajo, la respuesta es más general y no recoge explícitamente la creación de un plan especial como el solicitado por Carvajal. El seremi, Edmundo Novoa, reconoce la magnitud del problema y pone el acento en atacar una de las características históricas del mercado laboral regional: su fuerte componente estacional.
“El 11% de desempleo en Ñuble nos preocupa y exige respuestas concretas. Nuestra región todavía depende fuertemente del empleo estacional, por eso el desafío es generar trabajo estable durante todo el año”, planteó.
Novoa vincula esa tarea con las condiciones necesarias para atraer nuevas inversiones. Agua, conectividad, infraestructura, energía y certezas para los inversionistas forman parte, según explicó, de una agenda que el Gobierno busca abordar a través de la Mesa Regional por el Empleo.
El Ejecutivo regional, además, se ha fijado una meta de 1.800 nuevos puestos de trabajo, junto con herramientas destinadas a facilitar la contratación y la formalización laboral.
La presión, por tanto, queda instalada antes de la discusión presupuestaria de 2027. Para Ñuble, el debate no se reduce a cuánto crecerá la inversión pública, sino a cuánto de ella puede traducirse efectivamente en empleos, actividad productiva y una menor dependencia del trabajo estacional.




