Esta semana, el Partido Republicano inició una nueva etapa en Ñuble con Cecilia Medina Meneses al frente de la directiva regional. Sin embargo, la renovación de la conducción quedó inevitablemente marcada por la partida de uno de los militantes históricos de la colectividad: Jorge Luis Sánchez.
La nueva mesa, integrada además por Héctor San Martín como primer vicepresidente; Felipe Fuentealba, segundo vicepresidente; Camila Bucarey, secretaria, y Alexis Vitta, tesorero, asume con el desafío declarado de consolidar el proyecto republicano en las 21 comunas de la región y comenzar a preparar las próximas elecciones municipales, regionales y parlamentarias.
El contraste es evidente: mientras Medina habla de “segunda etapa de fortalecimiento y consolidación”, Sánchez abandona el partido que ayudó a construir en la región, después de haber ejercido como dirigente local, competir por la Gobernación Regional y encabezar la Lista 2 en las recientes elecciones internas.
La propia Medina optó inicialmente por bajar el tono a la salida. “Según trascendidos, esa sería su decisión. Oficialmente no hemos recibido nada y son decisiones netamente personales”, precisó, evitando entrar en una disputa pública con quien fuera su competidor en la interna.
Pero Sánchez sí entregó una lectura política de su decisión. Y, aunque insiste en que no pretende “dar un golpe fuerte al partido”, sus palabras apuntan a diferencias que vienen de antes de la elección y que exceden el resultado de la contienda interna.
“Mi renuncia no es porque se haya perdido la elección a nivel regional con la otra lista. Lo esencial de eso es el fondo, las formas, cómo se hicieron las elecciones”, afirmó.
De la derrota interna a una diferencia de fondo
El exdirigente cuestionó especialmente la manera en que se ha desarrollado la política interna republicana. A su juicio, el proyecto que pretendía modificar las prácticas tradicionales de la política corre el riesgo de terminar reproduciéndolas.
“Cuando nosotros hablábamos de que veníamos a cambiar la política, veníamos a hacer una política diferente, también siento que en parte hemos caído en lo mismo”, sostuvo.
Una de sus principales críticas apunta al trato entre militantes. Sánchez cuestionó las descalificaciones que, según afirmó, se producen en grupos de WhatsApp administrados por integrantes de la propia colectividad. “Los grupos de WhatsApp son para hacer política, no para hablar mal del uno o del otro”, planteó.
Pero el punto más sensible aparece al referirse al funcionamiento político de la región y al papel del delegado presidencial, Diego Sepúlveda. Sánchez sostiene que determinadas autoridades debieron mantener una mayor neutralidad durante la elección interna, y cuestiona que dos seremis y un director regional hayan tenido participación en el proceso.
“Cuando uno es autoridad y cuando representa a un partido en una región, tiene que ser lo más neutral posible y no dar señales de favoritismo”, afirmó.
Aunque evitó responsabilizar directamente a Sepúlveda por su salida, sí cuestionó su manejo político y atribuye parte de las diferencias a lo que califica como falta de experiencia y madurez para desenvolverse en escenarios políticos complejos.
La crítica trascendió, incluso, la contingencia regional. Sánchez reivindicó una concepción más amplia del proyecto oficialista y advirtió contra la idea de que Republicanos pueda gobernar aislado del resto de la derecha.
“Los que pensaban en un momento determinado que Republicanos era exclusivamente para republicanos están tremendamente equivocados. Siento que hay que gobernar con la derecha. Eso no está en discusión”, afirmó.
Su planteamiento incluye diálogo con Chile Vamos, e incluso, con sectores de centro y centroizquierda cuando esté en juego el interés nacional. “Para mí lo que prima es Chile”, resumió.
La señal política más significativa, sin embargo, estuvo en otro punto. Sánchez dice que no ve posibilidades de formar parte del actual gobierno desde su posición en la región y que se encuentra actualmente “en una vitrina” como independiente. Incluso admitió que no se cierra a integrar otra colectividad, “desde el centro hasta la derecha”, sentenció.




