Hérex Fuentes Mardones dedicó 14 de los 17 años que duró el proceso de creación de la Región de Ñuble a esa causa. Profesor y dirigente gremial y social, encabezó el Comité Ñuble Región y, ocho años después de la instalación de la nueva división administrativa, vuelve a movilizarse por un proyecto que considera estratégico: un aeropuerto internacional.
En esta entrevista, revisa los avances y las deudas de la regionalización, cuestiona el centralismo y aborda los desafíos de la educación pública.
-Usted fue uno de los dirigentes históricos que impulsó la creación de la Región de Ñuble. A ocho años de su instalación, ¿Se cumplieron las expectativas?
-Como todo en la vida, esto tiene dulces y agraces, altos y bajos. En parte, justifico lo que no se ha concretado. Hace ocho o diez años había un crecimiento económico importante y mayor disponibilidad de inversión. Nosotros siempre hablamos de que tendríamos entre 15 y 17 puntos de diferencia en crecimiento y desarrollo respecto de lo que teníamos como provincia de Concepción. Los alcaldes fueron nuestros referentes. Decían que tenían que ir a pedir de rodillas, entre comillas, proyectos para Ñuble, y les costaba mucho debatir y conversar con Concepción. En puentes, caminos, carreteras, embalses y mejoramiento de caminos rurales había expectativas claras. Hoy tenemos un avance presupuestario de alrededor de 3,5 veces respecto de cuando éramos provincia. Hemos avanzado, pero después cambiaron las condiciones políticas, el crecimiento económico fue muy bajo durante algunos años y hoy enfrentamos recortes en los ministerios.
-¿Cuáles son las obras que siguen pendientes?
-Siempre se habló de la carretera fronteriza y del paso San Fabián-Las Ovejas. La conexión tenía un potencial turístico, comercial y económico enorme. Permitía unir San Fabián con Quirihue, San Carlos y Cobquecura mediante una ruta fronteriza que favorecería el turismo. Incluso estaba diseñado y presupuestado el avance hasta el puente de Río Itata, pero todo eso quedó en nada. La carretera costera también sigue pendiente. En cambio, nos alegra que el embalse Zapallar esté avanzando, porque toda la zona suroriente de Ñuble tendrá oportunidades cuando esté terminado. El embalse La Punilla también es fundamental. La carretera a Yungay es otro proyecto que estaba diseñado, incluida su ampliación. También necesitamos conectar Trehuaco, Portezuelo y Coelemu con Chillán por el interior, sin que tengan que pasar por Quirihue. Eso facilitaría el traslado de ambulancias y la respuesta ante urgencias, emergencias e incendios. Se necesitan vías para evacuar la zona costera.
-En materia política, ¿Cree que se avanzó en la toma de decisiones a nivel regional?
-Creo que sí, pero al comienzo los gobiernos regionales partieron con muy poco, con un presupuesto muy precario. Nosotros siempre dijimos que la hermandad nos uniría a través del comercio, el turismo, los puertos y el aeropuerto, pero no ocurrió así. Ñuble ganó identidad, pero siento que todavía no se comprende cuánto perdió el Biobío y cuánto ganó nuestra región. Después se instaló el gobierno regional elegido democráticamente, con más consejeros, y cada uno dio prioridad a las solicitudes de las comunas. Escuché muchos discursos, y lamentablemente, cuando la mesa estaba servida y todo estaba listo, algunos se sentaron y dijeron que habían sido pilares fundamentales en la creación de la región. Sin embargo, nosotros nunca nos vimos con ellos en las reuniones. Entre 15 y 18 alcaldes estuvieron siempre mano a mano y codo a codo con nosotros, yendo al Congreso. Las comunas veían oportunidades en vivienda, caminos y carreteras. También ha habido crecimiento por la inversión privada. Si uno compara Chillán hace diez años con la ciudad actual, la cantidad de edificios y torres que se han construido es enorme. Eso ha generado trabajo, inversión y desarrollo. Pero no han llegado grandes empresas que realicen inversiones importantes, porque el país no ofrece hoy las garantías que se proyectaban para inversiones millonarias. Eso nos tiene un poco defraudados, porque pusimos mucho entusiasmo, fuerza y energía pensando que los primeros beneficiados serían los más pobres. La verdad es que no han sido ellos quienes más se han beneficiado.
Presupuesto 2027
-¿Sigue existiendo centralismo? Lo vimos recientemente con el presupuesto de 2027, cuando los gobernadores advirtieron que desde Santiago se pretende decidir cómo se gasta el dinero en las regiones.
-Ha habido un desequilibrio muy grande. Es muy notorio el centralismo de Santiago respecto del resto de las regiones. Se habló de crear una comisión para estudiar cómo descentralizar y establecer grandes capitales regionales o megaciudades. Aquí mismo podríamos integrar Chillán, Chillán Viejo, San Carlos y Bulnes en un polo metropolitano de desarrollo. El tren iba a ser una conexión tremenda entre esas comunas, pero no fue posible porque no hay recursos. Hoy la sociedad civil tendrá que seguir empujando. Muchas cosas se han conseguido gracias a su esfuerzo y trabajo. Los gobiernos realizan acciones, pero estas dependen de la orientación política de quienes están gobernando. En los últimos diez o quince años hemos tenido mucha variación de gobiernos y cada uno termina tirando agua para su propio molino. También hay que destacar que la gente está feliz porque sus hijos, profesionales que estudiaron en la región, se quedan trabajando aquí. Abogados, ingenieros, arquitectos, dentistas, médicos especialistas y profesionales del área agrícola han encontrado oportunidades en Ñuble. Algunos padres nos dicen: “Gracias a ustedes, mi hijo o mi hija se quedó trabajando en la región”. Sin embargo, lamento que se hayan quitado proyectos vinculados al emprendimiento de las mujeres, las tejedoras. Esas actividades dan identidad a la región, al igual que la artesanía de Quinchamalí y Cobquecura y el trabajo de los pescadores artesanales. Son iniciativas que estaban proyectadas y que ahora sienten que les están cortando las manos porque, al recortarse el presupuesto, no hay inversión.
-¿Cómo evalúa a las autoridades regionales y su capacidad para defender las necesidades de Ñuble ante el gobierno central?
-Para ser franco y sincero, desde la vereda del frente veo que ha habido empeño y voluntad de hacer las cosas de buena fe. No veo que las últimas autoridades, los delegados presidenciales, los gobernadores o los consejeros regionales hayan actuado con la intención de perjudicar a la región. También incluiría a los parlamentarios. Todos han tenido, al menos, el propósito de trabajar por ella. Quiero destacar el papel de la prensa, especialmente de La Discusión y de los medios escritos, televisivos y radiales. Sin ellos no habríamos podido abrir canales y caminos hacia La Moneda. Como dice el dicho, sin los medios de comunicación no habríamos sido nada. Solo les pediría que no nos quedemos en los anuncios, sino que avancemos hacia hechos concretos, cifras reales y obras, y que no se utilicen las promesas solamente para campañas de corto plazo.
Mar para Ñuble
-Ñuble sigue registrando una de las tasas de desempleo más altas del país. ¿En qué han fallado las políticas públicas?
-Eso es lo más vergonzoso. Los distintos gobiernos de los últimos diez o doce años no han dado garantías a los grandes inversionistas que quieren venir a invertir. Se habló, por ejemplo, de la geotermia y de investigaciones en nuestra cordillera que podrían generar mucha energía. También está la minería. En la cordillera hay minerales y yacimientos que podrían explotarse y generar mucho trabajo. Ahora aparece el tema de las tierras raras, pero hay que preguntarse ¿Quién se queda con las ganancias? Son las grandes empresas, principalmente estadounidenses, las que se llevan una parte importante y además quieren quedar liberadas de impuestos. Extraen los recursos, obtienen ganancias y dejan poco para reinvertir en la región. Algo similar ocurre con los minerales y con la pesca. Embarcaciones que vienen desde Arauco pescan en nuestra zona y les quitan oportunidades a los pescadores de Ñuble, que no han podido reactivar su actividad. Además, todavía no se instala una gobernación marítima en Cobquecura. Necesitamos una autoridad marítima regional. Hoy seguimos compartiendo el mar con el Biobío, pese a que Ñuble tiene unos 60 kilómetros de costa.
-¿La exclusividad marítima es una de las tareas pendientes de Ñuble?
-Es una tarea pendiente y el gobernador actual lo sabe, porque lo hemos conversado. Impulsamos un movimiento junto con Cobquecura, Trehuaco y Coelemu para conseguir la exclusividad marítima. Todavía tengo en mi casa un gran lienzo que hicimos para esa campaña, con imágenes y el apoyo de mucha gente.
Aeropuerto Internacional: la nueva cruzada
-Cuéntenos sobre su nuevo proyecto, la Corporación Pro Aeropuerto Internacional de Ñuble. ¿Qué fundamentos tiene la iniciativa para demostrar su viabilidad?
-Una vez terminada la creación de la Región de Ñuble, me llamaron desde distintas entidades para impulsar otras iniciativas. Uno de los temas por los que más me llamaban era el aeropuerto, porque se pensaba que podía competir con Los Ángeles y complementar el puerto seco proyectado en el sector de Cabrero. También se interesó la Cámara de Comercio, que veía el proyecto desde el punto de vista turístico. Hace poco conversamos con Carlos Navarrete, director de la DGAC en Chillán, quien nos explicó que nuestra ciudad reúne condiciones que no tienen otras regiones. El aeropuerto actual está en una zona plana y bien ubicada. Muchas aeronaves que vienen de Brasil, Argentina o Santiago hacen escala en Chillán para abastecerse de combustible antes de continuar hacia el sur. También llegan aeronaves pequeñas, de hasta 18 ó 20 pasajeros. En los incendios que ha sufrido la región, las aeronaves han cumplido una función importante. Los aviones más grandes tienen limitaciones para aterrizar aquí, pero las aeronaves de menor tamaño y los helicópteros pueden abastecerse en Chillán sin tener que ir a Concepción o Santiago. Nos dijeron que se realizan alrededor de diez mil operaciones anuales vinculadas a estas actividades. Frente a esas condiciones, creamos la corporación con ingenieros, abogados, médicos y otros profesionales de la región. Está formalizada jurídicamente, tiene personalidad jurídica y ya estamos inscritos para postular a proyectos municipales que nos permitan difundir la iniciativa.
-¿Qué se necesita para que el aeropuerto pueda funcionar como internacional?
-Tiene que haber vuelos internacionales. A los Nevados de Chillán llegan entre siete mil y diez mil turistas extranjeros, fundamentalmente brasileños, además de colombianos y venezolanos. Son deportistas de alto nivel que vienen durante nuestro invierno a entrenar y prepararse para competencias que se realizan durante el invierno europeo. También llegan visitantes de Suiza, Luxemburgo, Francia e Italia. La idea es que puedan llegar mediante vuelos chárter. El director de Aeronáutica nos comentó que aerolíneas como Azul, de Brasil, además de Latam y Sky, podrían tener interés en este proyecto. Una buena noticia es que el Ministerio de Obras Públicas contempla renovar completamente la pista del aeródromo, que actualmente tiene 1.750 metros, dejando abierta la posibilidad de ampliarla otros 400 metros. Hace años se adquirieron terrenos para ese propósito. El delegado presidencial también nos informó sobre inversiones del MOP en el aeródromo Bernardo O’Higgins. Todo eso nos deja en una buena posición. Aunque algunos estudios no favorezcan inicialmente la iniciativa, existe un interés superior en la inversión y la generación de empleo.
-¿Qué infraestructura le falta al aeródromo para avanzar hacia una operación internacional?
-El recinto tiene un salón que fue construido mediante una importante inversión en 2015, pero se necesita equipamiento. Falta un escáner para revisar el equipaje de los pasajeros, algo fundamental por razones de seguridad y para prevenir el ingreso de armas o drogas. También se requiere una oficina de la Policía de Investigaciones, que está a cargo de los controles en los aeropuertos, y presencia del SAG para fiscalizar el ingreso de frutas y otros productos que no pueden entrar libremente al país. La región recibe turistas que visitan la cordillera y la costa. Si tuvieran la posibilidad de aterrizar directamente en Chillán, se facilitaría el acceso a los destinos turísticos. Hemos conversado también con representantes de AeroÑuble, que han realizado viajes al Caribe, Europa, Turquía y Asia. Ellos conocen las posibilidades de conexión y han visto que el aeródromo tiene tecnología para controlar los vuelos y mantener comunicaciones con las aeronaves.
-¿También se contempla recuperar los vuelos nacionales?
-Sí, los vuelos nacionales también deberían retomarse. Hay que estudiar cuántas empresas estarían interesadas y qué demanda podría existir.
-¿La mala situación económica y el alto desempleo podrían jugar a favor del proyecto aeroportuario, al permitir que se prioricen inversiones que generen trabajo?
-Exactamente. También esperamos un repunte de la actividad agrícola. La inversión en el aeropuerto sería una buena noticia para el empleo. A veces se burlaban de mí y me preguntaban para qué luchábamos tanto por tener una región pobre. Pero nosotros no somos culpables de que Ñuble sea una región pobre. Eso depende de las políticas de Estado, que deben estar por encima de los gobiernos de turno y proyectarse a diez, quince o veinte años.
-¿Qué lo motiva a seguir impulsando estas causas desde la sociedad civil?
-Sigo trabajando en mi Liceo Italia y todavía me quedan varios años para jubilarme. Me motiva algo que aprendí cuando estudiaba en Portezuelo: siempre debíamos tener una visión social y trabajar por el bien común. Después, estando en Turquía y visitando países relacionados con la historia de Jesús, reforcé esa idea de hacer el bien sin mirar a quién. Tuve la oportunidad de estudiar gratuitamente y llegar a la Universidad Católica. En ese tiempo no era fácil salir del campo y llegar a la universidad, porque había que competir con personas que tenían muchas más oportunidades. Fui compañero de personas que después llegaron a ser gobernadores, abogados y ministros. Compartíamos el mismo café y aprendí mucho sobre estrategias, política y cómo desenvolverse. Me han propuesto distintas cosas, pero soy feliz haciendo clases. He tenido la suerte de recorrer gran parte del mundo; solo me falta conocer un poco más África y Oceanía. Esas experiencias me sirven para las clases. He estado en lugares de Asia Menor donde se desarrollaron la filosofía y la ciencia, y en Atenas, Grecia, donde nació buena parte del pensamiento que conocemos hoy.
-¿Pretende volver a intentarlo en la política y buscar un cargo de representación popular?
-No lo sé. Soy hijo ilustre de Trehuaco y sus habitantes me piden que vuelva. En una elección anterior obtuve un buen resultado, aunque apareció otra persona que se presentó como representante de mi partido. No niego que soy democratacristiano y que llevo conmigo los principios del humanismo, el bien social y el trabajo por los demás. Hace un tiempo tuve un problema de salud que me mantuvo alejado. Contraje una bacteria pulmonar muy grave, y mi recuperación tomó dos años y algo más. Ahora estoy mucho mejor. Lo que me mueve es ver feliz a la gente. Siempre me dicen que ando riendo. Uno puede tener problemas personales o familiares, pero también debe valorar lo que hace y lo que tiene. Gracias a Dios, mis padres siguen vivos y tienen más de 90 años. Eso también me hace feliz y me anima a seguir trabajando por los demás.




