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Ñuble avanza, pero mantiene una brecha de desarrollo humano con sus regiones vecinas

Mauricio Ulloa

Ñuble muestra avances, pero todavía enfrenta una brecha importante respecto de buena parte de las regiones con las que comparte territorio, estructura productiva y desafíos sociales. Esa es una de las principales conclusiones que se desprenden del último informe “El Desarrollo Humano de las Comunas de Chile: Desigualdad Territorial y Brechas de Género”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), del año 2026, con información hasta el año 2024.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) utilizado por el estudio combina tres dimensiones: salud, educación y nivel de vida. Para el conjunto de Chile, el promedio alcanzó 0,605 en 2024, superando el 0,570 registrado en 2022. El informe atribuye buena parte de esta mejoría al aumento de los ingresos reales, aunque también observa avances en educación y salud.

En Ñuble, en cambio, el promedio simple de los valores comunales llega a 0,555, por debajo del promedio nacional. Se trata de un cálculo que considera por igual a las 21 comunas de la región y que, por lo tanto, no equivale a un promedio regional ponderado por población. El resultado permite, sin embargo, observar con claridad la distancia que existe entre los territorios que concentran mejores oportunidades y aquellos que permanecen rezagados.

La comparación con las regiones vecinas es especialmente reveladora. El promedio simple de las comunas de Maule alcanza 0,578, mientras Biobío llega a 0,599. Ñuble queda así 0,023 puntos por debajo de Maule y 0,044 puntos por debajo de Biobío. En contraste, supera a La Araucanía, cuyo promedio simple comunal alcanza 0,527. Los datos muestran que Ñuble ocupa una posición intermedia dentro del centro-sur del país, pero todavía lejos de los niveles de desarrollo que exhiben algunos de sus vecinos.

La distribución territorial de la población permite dimensionar mejor el problema. En Ñuble, 44% de la población reside en comunas clasificadas en el nivel medio-alto de desarrollo humano y 40% en el nivel medio-bajo. Otro 17% vive en comunas ubicadas en el nivel bajo. No hay población regional asentada en comunas de nivel alto o muy alto.

La situación es distinta en Maule. Allí 42% de la población se concentra en comunas de nivel medio-alto, 49% en el nivel medio-bajo y 9% en el nivel bajo. Es decir, aunque ambas regiones tienen una proporción semejante de habitantes en el tramo medio-alto, Ñuble casi duplica la proporción de población que permanece en el nivel bajo.

La diferencia es aún más marcada frente a Biobío. En esta región, 29% de la población vive en comunas de nivel alto y 44% en comunas de nivel medio-alto. En conjunto, cerca de tres cuartas partes de sus habitantes se encuentran en esos dos niveles. Solo 21% está en el tramo medio-bajo y 6% en el bajo. La distancia respecto de Ñuble no está, por tanto, solamente en el promedio: también se expresa en la mayor presencia de comunas con altos niveles de desarrollo.

La comparación con La Araucanía entrega una perspectiva diferente. Ñuble presenta mejores resultados generales y una menor proporción de población en las comunas de menor desarrollo. Esto confirma que la región no constituye el territorio más rezagado del centro-sur, pero tampoco ha conseguido cerrar la distancia con Maule y, especialmente, con Biobío.

Por comunas

Dentro de Ñuble, el contraste territorial es considerable. Chillán registra el mayor IDH de la región, con 0,654, y se ubica en el nivel medio-alto. Le sigue Chillán Viejo, con 0,629, también en el nivel medio-alto. Son las únicas dos comunas ñublensinas que alcanzan esa categoría. En el extremo opuesto aparecen San Ignacio, con 0,484, y El Carmen, con 0,488, mientras Coelemu registra 0,501 y Ránquil 0,507. En total, siete comunas de la región se encuentran en el nivel bajo.

Esta desigualdad no responde solamente a diferencias educacionales. De hecho, una de las señales más claras del informe es que educación constituye una de las principales fortalezas relativas de Ñuble, mientras los ingresos aparecen como el componente más débil. En Chillán, por ejemplo, el índice de educación alcanza 0,800, mientras el componente de ingresos llega a solo 0,467. En Chillán Viejo la diferencia también es amplia: 0,761 en educación frente a 0,426 en ingresos.

El patrón se repite en buena parte de las comunas rurales. La educación presenta resultados superiores a los ingresos, lo que sugiere que el desafío regional no consiste únicamente en ampliar cobertura o escolaridad, sino también en transformar esas capacidades en mejores oportunidades laborales, mayores remuneraciones y empleos de mayor productividad y formalidad.

El propio informe del PNUD relaciona las diferencias territoriales de desarrollo humano con factores como la estructura productiva, la ruralidad, el dinamismo económico, la capacidad fiscal y la distancia respecto de los principales centros de actividad y servicios. En el caso de Ñuble, estos elementos ayudan a entender por qué la mejora de las condiciones educativas no se traduce necesariamente en un aumento equivalente del nivel de vida.

Género

La dimensión de género agrega otra brecha. En el promedio simple de las comunas de Ñuble, el IDH femenino se ubica alrededor de 0,514, mientras el masculino llega a aproximadamente 0,570. La diferencia media es cercana a 0,056 puntos, ligeramente inferior a la brecha nacional, estimada por el informe en torno a 0,061.

La excepción más llamativa dentro de Ñuble es Quirihue, donde el IDH femenino alcanza 0,570 y supera el masculino, de 0,546. En la mayoría de las demás comunas ocurre lo contrario. En Chillán, por ejemplo, el índice llega a 0,631 entre las mujeres y 0,670 entre los hombres; en San Ignacio, la diferencia es todavía mayor, con 0,425 para ellas y 0,496 para ellos.

El informe advierte que la brecha de género no se explica principalmente por salud o educación, dimensiones en las que las mujeres suelen presentar mejores resultados, sino por el componente económico. Entre los factores que explican la diferencia de ingresos se encuentran las brechas salariales entre trabajadores formales, la menor participación femenina en el mercado laboral y las dificultades de acceso al empleo formal.

Para Ñuble, por lo tanto, el desafío del desarrollo humano tiene una doble dimensión. Por una parte, se requiere reducir la desigualdad territorial que separa a Chillán y Chillán Viejo de las comunas rurales con menores indicadores. Por otra, es necesario fortalecer las oportunidades económicas que permitan que una mejor educación se traduzca en empleos, ingresos y condiciones de vida superiores.

Los resultados también entregan una señal relevante para las políticas públicas regionales. Ñuble no parte desde el último lugar y presenta avances importantes, particularmente en educación. Pero su posición frente a Maule y Biobío evidencia que existen márgenes significativos para mejorar. El desafío no es solamente elevar el promedio regional, sino evitar que ese avance quede concentrado en los principales centros urbanos.

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