En el marco de la celebración del Día Nacional del Vino, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, conversó con La Discusión sobre la situación de este rubro en la región de Ñuble, descartando que exista una baja sostenida en la producción durante los últimos años.
Según estadísticas del SAG, mientras en 2026 la producción de vinos en Ñuble fue 10,9 millones de litros y en 2025 alcanzó 11,0 millones; en 2023 fue 13,3 millones y en 2022 llegó a 21,5 millones de litros, es decir, casi el doble de lo producido en 2026.
El secretario de Estado afirmó que, “en el caso de Ñuble, los antecedentes disponibles muestran que la superficie destinada a la producción de uva para vinificación se ha mantenido relativamente estable en los últimos años. Entre 2020 y 2024 pasó de 10.423 a 10.323 hectáreas, es decir, una variación cercana al 1%, por lo que no observamos una disminución significativa de la superficie productiva en la región”.
“En cuanto a la producción de vino, efectivamente se observan altos y bajos entre una temporada y otra. Sin embargo, estas variaciones deben analizarse considerando factores propios de la actividad agrícola, entre ellos las condiciones climáticas que pueden afectar el rendimiento y el desarrollo de las viñas. Esto no es una situación exclusiva de Ñuble, sino que responde a fenómenos que han impactado la producción vitivinícola en distintas regiones del país”.
“Por lo tanto, no podemos hablar de una baja sostenida en la producción de vino de la región, más bien los antecedentes muestran una actividad vitivinícola que mantiene una base productiva relevante, pero cuya producción puede experimentar variaciones entre temporadas producto de las condiciones climáticas y otros factores propios del sector”.
¿Qué diagnóstico tiene de la competitividad de los pequeños productores de uva vinífera del Valle del Itata? Se lo pregunto porque año tras año los viñateros lamentan los bajos precios que pagan los poderes compradores y aseguran que esos precios no cubren los costos de producción.
El diagnóstico que tenemos es que la competitividad de los pequeños productores de uva vinífera del Valle del Itata enfrenta importantes desafíos, particularmente en materia de rentabilidad y capacidad de negociación. Sabemos que, la situación de precios de la venta de uva se ha mantenido como una preocupación recurrente para los viñateros de la zona.
Pero también creemos que la respuesta pasa por generar condiciones para que los productores puedan capturar una mayor parte del valor de su producción. En ese sentido, hemos avanzado en asociatividad, que permite mejorar la capacidad de negociación, comercializar mayores volúmenes y acceder a nuevos mercados. También es importante avanzar en la vinificación, calidad y en la comercialización de vinos, de manera que los productores no dependan exclusivamente de la venta de uva como materia prima.
En esta línea, Odepa desarrolló el estudio “Plan de comercialización de los vinos del Valle del Itata y del Tutuvén”, que reconoce que existe una oportunidad en la creciente valoración de productos auténticos, con una historia y un patrimonio detrás, y que el Valle del Itata tiene atributos muy importantes en esa materia, particularmente por sus cepas patrimoniales y su tradición vitivinícola.
Por eso, nuestro desafío es pasar de una lógica centrada solamente en producir y vender uva, a una estrategia que permita agregar valor, diferenciar el producto y mejorar su comercialización.
Vino bajo alcohol
Organizaciones de viñateros de varias regiones, entre ellas, Ñuble, criticaron el decreto del Ministerio de Agricultura que creó la categoría de vino bajo alcohol, pues aseguran que abre la puerta a la adulteración del vino mediante la adición de agua, una práctica ilegal que es mucho más barata que la reducción del grado alcohólico. Además, critican que esta medida solo podría beneficiar a la gran industria y que la decisión no fue consultada con los pequeños viñateros. ¿Qué responde a dichas críticas?
Entendemos la preocupación de los viñateros y compartimos plenamente la necesidad de resguardar la genuinidad, la calidad y la reputación del vino chileno. Precisamente por eso, quiero ser muy claro: la creación de la categoría “vino bajo en alcohol” no autoriza la adulteración del vino ni la adición de agua como mecanismo para reducir su graduación alcohólica.
Esta medida responde a cambios en las preferencias de los consumidores y busca diversificar la oferta, acceder a nuevos mercados y generar nuevas oportunidades de negocio para el sector. Además, no modifica los requisitos del vino tradicional, cuya graduación mínima se mantiene en 11,5°.
La nueva categoría busca ampliar las alternativas disponibles para el sector. La posibilidad de desarrollar productos de menor graduación alcohólica puede permitir a la industria acceder a segmentos de consumidores que hoy no están siendo atendidos por la oferta tradicional y esto también puede generar oportunidades para los productores de uva. El desarrollo de nuevos productos vitivinícolas requiere materia prima, por lo que podría traducirse en nuevas oportunidades de demanda para uvas viníferas.
Ahora bien, estas nuevas oportunidades deben ir de la mano de reglas claras y una fiscalización robusta. Las bodegas que elaboren vino bajo en alcohol deberán informar previamente al SAG, mantener registros de trazabilidad y comunicar la finalización de la vendimia para que el Servicio pueda tomar muestras y realizar los análisis correspondientes, incluyendo específicamente la detección de agua exógena.
¿Es efectivo el SAG no tiene la capacidad técnica para fiscalizar la adulteración de vinos en la región de Ñuble?
No es correcto afirmar que el SAG no tenga capacidad técnica para fiscalizar la adulteración de vinos. El Servicio cuenta con las capacidades técnicas y de laboratorio necesarias para verificar la genuinidad y aptitud de los productos, incluyendo la detección de agua exógena.
Lo que estamos haciendo es fortalecer esas capacidades de fiscalización, tanto en terreno como en laboratorio, especialmente considerando la incorporación de la nueva categoría de vino bajo en alcohol.
Como Ministerio, estamos destinando recursos para mantener y fortalecer estas capacidades y asegurar el cumplimiento de la Ley de Alcoholes en el tiempo.




