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“No hay otra región que haya progresado tan rápido como lo estamos haciendo nosotros”

Mauricio Ulloa

Hoy domingo 6 de septiembre, Ñuble cumple ocho años como región. El aniversario encuentra a la institucionalidad regional consolidada, pero también frente a una paradoja: mientras las autoridades reivindican avances en infraestructura, servicios y capacidad de decisión, persisten indicadores que mantienen al territorio entre los más rezagados del país.

En ese escenario, el gobernador regional, Óscar Crisóstomo, realiza un balance que combina defensa de lo construido con críticas al centralismo y al Gobierno central. También aborda el desempleo, la crisis de la remolacha, los grandes proyectos que siguen pendientes y la convivencia política con un delegado presidencial de signo distinto.

-Ocho años después de la separación del Biobío, ¿la promesa de que ser región permitiría romper con décadas de rezago se cumplió o sigue siendo, en parte, una promesa pendiente?

-Ñuble luchó porque era necesario ser región y no fue una ilusión; hoy lo vemos con hechos palpables, por ejemplo, cuando observamos disminución en la pobreza donde cerca de 50.000 personas dejaron esa situación. También hay áreas estratégicas que están avanzando como la generación de energía, transmisión eléctrica, pavimentación de caminos. En seguridad hídrica, estamos construyendo un embalse, y también hicimos realidad proyectos que eran emblemáticos como el Instituto Teletón, la carrera de Medicina, el hospital regional, la Escuela de Formación de Carabineros. Si bien hoy todos los servicios públicos están en nuestro territorio, lo que nos falta es que tengan más presencia en las provincias. Pero indudablemente el avance es innegable.

-Usted ha defendido con fuerza la descentralización, pero el proyecto “Regiones Más Fuertes” sigue sin concretarse. ¿El Gobierno central está dispuesto realmente a ceder poder a las regiones?

-Ñuble tiene más capacidades para decidir, puede fijar su rumbo y estoy convencido de que estamos en el camino correcto. No tengo expectativas y soy muy realista con respecto al proyecto “Regiones más Fuertes”. Se lo solicitamos al Presidente Kast, pero no hemos visto ninguna señal que me haga pensar que esto va a avanzar. Por lo tanto, prefiero situarme en la realidad y continuar con los elementos que tenemos y con las disposiciones que nos ha transferido la legislación, porque hay un elemento que nadie nos va a quitar: el propósito común de la mayoría de quienes tomamos decisiones, que es que Ñuble tenga una mejor calidad de vida.

-El GORE ha reclamado por restricciones presupuestarias. ¿Cuánto del rezago regional se explica por falta de recursos y cuánto por la capacidad de la propia institucionalidad para ejecutarlos?

-El año pasado terminamos como la segunda región con mejor ejecución presupuestaria y este año, somos la primera. Este logro se debe a que hemos incorporado innovación y pese a ser el Gobierno Regional con menor dotación de Chile, aun así podemos hacer bien las cosas. Como muestra de lo anterior, somos el único Gobierno Regional que está ejecutando obras directamente; hemos innovado lo que nos ha permitido ser eficiente y llegar con soluciones oportunas. Es cierto que hay estrechez en términos de infraestructura, pero lo que hemos hecho es centrarnos en resolver las problemáticas de las comunidades con la fuerza que tiene la región.

-A ocho años, ¿Es razonable exigirle a Ñuble el mismo rendimiento que a regiones con mayor dotación? ¿El Estado ha cumplido con terminar la instalación regional?

-Ñuble ha sabido responder, pese a contar con una baja dotación de funcionarios y, aun así, hemos liderado la ejecución presupuestaria, hemos sido pioneros en implementar un sistema regional de televigilancia, y en asumir como unidad técnica proyectos que antes dependían de otras instituciones. Eso demuestra que capacidad y compromiso existen. No obstante, respecto a los servicios del Gobierno Central, desde que asumí hemos planteado la necesidad de fortalecer las dotaciones. Llevamos cinco años esperando una respuesta y creo que ha faltado voluntad política para completar la instalación. Dicho eso, no quiero que esto se transforme en una crítica a quienes hoy trabajan en los servicios públicos: al contrario, tenemos que reconocer que muchos de los avances que hemos conseguido han sido posibles precisamente por su compromiso.

-Después de ocho años de región, Ñuble sigue entre los territorios con mayor desempleo. ¿Hay que reconocer que la estrategia de desarrollo económico ha fracasado?

-Sin lugar a dudas, este es el principal problema que presenta Ñuble. Estamos atravesando una situación que no veíamos hace mucho tiempo. Sin embargo, hay que ser claro: ha faltado una estrategia de desarrollo país, porque la energía productiva está concentrada en la minería, el litio, en la zona norte, donde falta mano de obra y también en el extremo sur de nuestro país. Ahora, con esa realidad que tenemos lo que estamos haciendo es responder con los recursos, con el énfasis que tiene Ñuble para poder salir adelante. Por nuestra parte, estamos aportando con 84 nuevos proyectos para poder generar cerca de 2.000 puestos de trabajo y de esa manera aliviar la situación. Sería muy importante también que el Proyecto de Reconstrucción diera luces de hacia dónde se van a dirigir los recursos , porque hasta ahora no tenemos claridad y eso no ha sido transparentado por el Gobierno Central.

-El fin de la remolacha vuelve a poner en cuestión la matriz productiva regional. ¿Iansa cometió un error y Ñuble volvió a reaccionar frente a una crisis ya instalada?

-Yo siento que la decisión que tomó Iansa, fue poco reflexiva, porque lo que está pasando en el mundo lleva a la resiliencia de la industria para resolver sus problemas en su territorio y no depender de mercados internacionales. Por lo tanto, creo que es un error estratégico que, además, termina perjudicando a nuestros productores. Ahora, nuestros agricultores saben de resiliencia y también de cómo hacer bien su trabajo, somos de las regiones que más ha aumentado la productividad frutícola en arándano, cereza y otros productos; pero sin duda esta medida tiene un impacto en el trabajo que han desarrollado por tantos años. Por lo mismo, con INIA iniciamos un proceso para ampliar la matriz productiva de la fruticultura, incorporando nuevos productos como la macadamia y el pistacho, además de los distintos instrumentos que impulsamos junto a Sercotec y Corfo para apoyar la economía de nuestra región, pero también para ampliarla.

-Agua potable rural, caminos, vivienda y conectividad llevan años en la agenda. ¿Por qué, ocho años después, Ñuble sigue teniendo que pelear por infraestructura básica?

-Falta mucho, sí; pero seamos realistas en cuánto se ha avanzado. Hoy más de 20.000 personas cuentan con agua potable, se está pavimentando el mundo rural, estamos alcanzando casi 140 kilómetros al año y espero que el Gobierno central lo pueda mantener para que al 2030 tengamos el 50% de los caminos rurales pavimentados o con alguna solución asfáltica. En los últimos años hemos podido construir más de 14.000 soluciones habitacionales, casi no existen campamentos en Ñuble, también hay obras estratégicas que ya están en plena marcha como el Embalse de Zapallar y se está terminando el Hospital Regional. Aquí hay una mirada hacia el futuro. Mi invitación es a reconocer lo que se ha hecho, entender que de la noche a la mañana no se cierran las brechas históricas, pero también ver la tremenda oportunidad que tiene Ñuble para poder avanzar. No hay otra región que haya progresado tan rápido como lo estamos haciendo nosotros y eso responde al compromiso de la comunidad, de las autoridades y de toda la institucionalidad, como también del mundo privado.

-El Gobierno ha descartado avanzar en un aeropuerto regional. ¿Está dispuesto el GORE a seguir enfrentando al nivel central por este proyecto?

-Somos una región luchadora y tozuda. Estas son aspiraciones que tienen que ver con una mirada estratégica para nuestro territorio. El contar con un aeropuerto es lo que va a permitir que Ñuble salga al mundo; abrir el Paso Internacional Minas Ñuble facilitará que el turismo se fortalezca; avanzar en la costa, en conectividad, en capacidad productiva, es también bienestar para las personas, por lo tanto, no son anhelos aislados, son una visión que se suma a la capacidad logística que tiene Ñuble y que es reconocida por distintos actores nacionales.

-¿Existe el riesgo de que Ñuble tenga infraestructura de salud de primer nivel, pero no especialistas suficientes para sostenerla?

-Con el tiempo me he dado cuenta que tenemos mucho más capacidad de lo que logramos ver los ñublensinos y ñublensinas. Observamos que había una brecha, por eso desarrollamos el Polo de Salud que es una apuesta estratégica de conocimiento, de oportunidades y esos profesionales no solamente se van a formar para que puedan aportar al desarrollo de la región, sino que también van a aportar a nuestro país. Por lo tanto, creemos firmemente en las capacidades, en los talentos y en el capital humano que tienen los jóvenes de Ñuble.

-Ñuble tiene hoy un gobernador socialista y un delegado presidencial republicano. ¿La permanencia de esta figura demuestra que la descentralización quedó a medio camino?

-Creo que el realismo administrativo hará que, más temprano que tarde, la figura del delegado se transforme y que los Gobiernos Regionales tengan más potestad sobre el quehacer de las regiones. Se ha demostrado con creces que la elección democrática de una autoridad regional tiene un peso específico para poder dirigir el desarrollo de una región. Dicho lo anterior, todos debemos contribuir a que existan buenas relaciones y que tengamos siempre presente que el propósito común es mejorar la calidad de vida de nuestras comunidades, que nunca puede dejar de haber diálogo y que las decisiones tienen que ir de la mano de una complementariedad que es mucho más efectiva.

-Si tuviera que dejarle una hoja de ruta al gobernador o gobernadora de 2030: ¿Qué no puede seguir postergándose?

-Estamos dejando preparada a la Región de Ñuble para su desarrollo estratégico, mirando las nuevas tecnologías, teniendo claridad que la agricultura, el mundo forestal y también el turismo, son la base que ha permitido que nuestra región avance, pero junto con eso, también estamos generando nuevas capacidades para situarnos en el mundo que estamos viviendo, con un fuerte énfasis en empleos. En el mediano plazo, la región tiene que levantar la bandera de una universidad regional, tal como se hizo en los años sesenta cuando un grupo se movilizó para que nuestra región tuviera universidad. La regionalización nos permitió tomar nuestras propias decisiones y seguiremos trabajando para que nuestros hijos puedan encontrar aquí educación, empleo, salud, vivienda y una buena calidad de vida sin tener que ir a cumplir sus proyectos lejos de su región, a menos que así ellos lo decidan; y nos sentiremos orgullosos de que lo que hemos formado en nuestra región, contribuya al resto del país o al mundo.

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