A menos de 24 horas de la llegada del Presidente José Antonio Kast a Ñuble, un proyecto emblemático para la región terminó convirtiéndose en un nuevo episodio de tensión entre la Delegación Presidencial y el Consejo Regional.
El impasse se originó en el apresurado anuncio del delegado Diego Sepúlveda respecto del financiamiento del futuro Museo Regional de Ñuble, que comprometía al Ejecutivo a cubrir el 85% del costo total y dejaba en manos del Gobierno Regional la definición sobre el 15% restante.
La fórmula fue comunicada públicamente como un acuerdo encaminado: una inversión superior a los $33 mil millones, con más de $28 mil millones provenientes de fondos sectoriales del Ministerio de las Culturas y un aporte regional cercano al 15%, que deberá ser evaluado por el CORE.
El problema fue que, para los consejeros regionales, el anuncio llegó antes que la discusión institucional.
La señal política de la Delegación Presidencial apuntaba a instalar la noticia como un avance concreto del Gobierno y, de paso, como una demostración de capacidad de gestión justo en la antesala de la primera visita de Kast a Ñuble. Pero el movimiento dejó fuera de la ecuación a quienes deberán analizar y eventualmente votar el millonario aporte regional.
La reacción fue inmediata. Christopher Casanova, presidente de la comisión de Gobierno y Relaciones Institucionales y también titular de la comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Patrimonio, decidió suspender a última hora la sesión en que se esperaba abordar el financiamiento.
No se trató, según explicó, de un rechazo al museo. Por el contrario, sostuvo que precisamente por la importancia de la iniciativa era necesario revisar previamente sus antecedentes, cronograma, costos e impacto sobre el presupuesto regional.
El costo político de saltarse al CORE
La decisión de Casanova, militante del Partido Republicano, adquiere especial relevancia porque la molestia no provino desde la oposición regional, sino desde el propio sector político que sustenta al Gobierno.
El consejero planteó que una iniciativa de esta magnitud debe pasar primero por una discusión institucional más amplia y propuso que sea revisada por la comisión de Gobierno antes de avanzar en Educación y Cultura. La idea es que posteriormente pueda existir una instancia conjunta, con participación de los integrantes del CORE y de la Seremi de las Culturas.
El argumento formal es la fiscalización. El trasfondo político, sin embargo, apunta a algo más elemental: el Consejo Regional no está dispuesto a aparecer como un órgano que simplemente ratifica decisiones anunciadas previamente por el Ejecutivo.
El episodio revela, además, una dificultad de coordinación que el oficialismo regional ha experimentado en distintos momentos: la necesidad de que la Delegación Presidencial, el Gobierno Regional y los consejeros de las distintas bancadas actúen como parte de un mismo bloque político, pero respetando al mismo tiempo las atribuciones y tiempos de cada institución.
Carlos Garrido, consejero de la UDI, también hizo pública su incomodidad. Según explicó, existió una reunión entre Sepúlveda y el gobernador regional, Óscar Crisóstomo, de la que los consejeros no participaron. Esa instancia, a su juicio, contribuyó a generar malestar transversal dentro del CORE.
Aunque Garrido reconoce que el aporte sectorial del Gobierno central supera el 85% del proyecto, advierte que el 15% que se solicita al Gobierno Regional representa igualmente una suma considerable y requiere información suficiente antes de ser sometido a votación.
La diferencia puede parecer procedimental, pero tiene una dimensión política evidente. Para conseguir el respaldo regional, el Gobierno necesita convencer a un órgano colegiado cuyos integrantes no quieren enterarse por un comunicado de una decisión que compromete recursos regionales.
El episodio resulta especialmente significativo por el momento en que ocurrió. Kast llegará este jueves a Chillán Viejo para encabezar la ceremonia por el 248° natalicio de Bernardo O’Higgins, en una visita cargada de simbolismo político por tratarse de su primer desembarco oficial en la región para esta fecha desde que asumió La Moneda.
En ese contexto, el Museo Regional aparecía como una obra capaz de acompañar el relato de gestión que el Gobierno busca instalar durante la jornada: un proyecto largamente esperado, con una inversión millonaria y con un fuerte compromiso de recursos sectoriales.



