En octubre próximo, la Respetable Logia Tolerancia N° 12 conmemorará 150 años de existencia, convirtiéndose en una de las instituciones más antiguas y permanentes de la historia de Chillán y de la Región de Ñuble. Su fundación, en 1876, coincidió con una época de crecimiento y transformación de la ciudad, y desde entonces ha acompañado silenciosamente gran parte de su desarrollo social, cultural y humano.
La historia de una ciudad no se escribe únicamente a través de sus edificios o acontecimientos. También se construye mediante el aporte de instituciones y ciudadanos que, generación tras generación, contribuyen al fortalecimiento de la educación, la cultura, el servicio público y la vida comunitaria. En ese camino, la Logia Tolerancia N° 12 ha sido parte activa de la historia local durante siglo y medio.
Madre de la masonería en el Valle de Chillán, en sus filas han destacado figuras claves para la historia nacional y local, como el general Pedro Lagos Marchant (chillanejo, héroe de la Guerra del Pacífico), además de educadores, médicos e intelectuales que aportaron al desarrollo de Ñuble. Entre estas personalidades se cuentan también Gustavo Santander, ciudadano y vecino de Chillán en cuya residencia se realizaron las primeras reuniones que impulsaron la creación de esta logia en 1876, junto con otros fundadores, como Diego San Cristóbal, Gustavo Redón, Augusto Schwartz, Fernando Urbano Valdés, Germán Gabler, Benjamín Marechal y Jorge Wilson.
Impulsores de importantes obras para Chillán
A lo largo de estos 150 años, sus integrantes han sido impulsores de importantes obras locales y espacios de pensamiento, incluyendo el Cuerpo de Bomberos de Chillán, la Sociedad Musical Santa Cecilia y la Sociedad de Bellas Artes Tanagra.
“Muchas de esas contribuciones han sido discretas, alejadas de los reconocimientos públicos, pero forman parte del patrimonio humano que ha ayudado a forjar el carácter de nuestra región”, explica Lautaro Arias Berrocal, venerable maestro de la Respetable Logia Tolerancia Nº 12.
La relevancia histórica de Tolerancia Nº 12, agrega, también se refleja en su papel como taller formador. Desde sus columnas surgieron numerosos hermanos que posteriormente impulsaron la creación y consolidación de nuevas logias, extendiendo su influencia más allá de Chillán y proyectando sus ideales hacia distintos puntos del país.
De esta manera, la historia de Tolerancia N° 12 no solo se mide por su propia trayectoria, sino también por el legado que ha transmitido a generaciones de hombres comprometidos con el servicio y el perfeccionamiento personal.
Conmemoración con significado especial
Esta conmemoración adquiere un significado especial en una ciudad que ha sabido levantarse una y otra vez frente a la adversidad. Chillán ha demostrado, a lo largo de su historia, una notable capacidad de resiliencia, reconstrucción y esperanza. Esa fortaleza, que caracteriza a su gente, constituye uno de los valores más importantes de nuestra identidad regional.
“Hoy, cuando vivimos tiempos de profundos cambios tecnológicos, sociales y culturales, resulta oportuno recordar que el progreso material requiere también de principios que orienten el desarrollo de la sociedad. La educación, el respeto mutuo, la responsabilidad ciudadana y el diálogo continúan siendo pilares indispensables para construir comunidades más fuertes y cohesionadas”, sostiene Arias.
Al celebrar sus 150 años de vida, sostiene, la Respetable Logia Tolerancia N.° 12 no solo mira con gratitud su pasado. También renueva su compromiso con el futuro de Chillán y de Ñuble, confiando en que las nuevas generaciones seguirán construyendo una sociedad más culta, más justa y más fraterna.


