Close

La soterrada disputa que gatilló la caída del seremi de Salud

La crisis sanitaria que se arrastra desde hace semanas en Ñuble sumó un nuevo capítulo político.

Este lunes venció el plazo que tenía la Subsecretaría de Salud Pública para revertir la solicitud de renuncia presentada al seremi del ramo, Jorge Carrillo, una alternativa que en la práctica era considerada improbable, dada la profundidad de la crisis que afecta a la red sanitaria regional.

Sin embargo, más allá de la salida de la autoridad, el foco comenzó rápidamente a desplazarse hacia otra discusión: quién ocupará una de las carteras más sensibles del gabinete regional.

Desde que el viernes se oficializó la salida de Carrillo, la denominada “grúa política” comenzó a operar a toda velocidad. Lo que para algunos era simplemente el reemplazo de una autoridad de confianza, para otros se transformó en una disputa estratégica por espacios de influencia dentro del oficialismo.

Tradicionalmente, cuando una autoridad política abandona un cargo de exclusiva confianza, existe un entendimiento tácito respecto que el cupo puede ser ocupado por cualquier partido de la coalición, siempre que se mantengan los equilibrios internos. En esta ocasión, sin embargo, la situación parece distinta.

La UDI no está dispuesta a entregar fácilmente la Seremi de Salud. El malestar que generó la salida de Carrillo en el senador Gustavo Sanhueza abrió una nueva tensión dentro del bloque. El parlamentario es actualmente uno de los actores con mayor capacidad de incidencia en las designaciones regionales, y según diversas fuentes, buscaría preservar la influencia gremialista en una cartera considerada estratégica.

El factor Bravo

En medio de las conversaciones surgió con fuerza el nombre de la exdiputada y exseremi de Salud durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera, Marta Bravo.

La alternativa habría sido propuesta desde el nivel central al delegado Presidencial regional, Diego Sepúlveda, como una fórmula capaz de combinar experiencia técnica y manejo político en un momento particularmente complejo para la institucionalidad sanitaria regional.

Su nombre no es nuevo. De hecho, fue sondeado en marzo. Sin embargo, hasta hace poco la exparlamentaria mantenía el interés de competir en el concurso de Alta Dirección Pública para dirigir el Servicio de Salud Ñuble.

El deterioro del escenario sanitario podría alterar esos planes. Para algunos sectores del oficialismo, Bravo representa una figura capaz de otorgar estabilidad inmediata y reducir los costos de aprendizaje que implicaría la llegada de una autoridad sin experiencia previa en la gestión sectorial.

No obstante, su eventual nombramiento también tiene lecturas políticas. Aunque pertenece a las mismas filas de Sanhueza y fueron muy cercanos (compartieron oficina parlamentaria), durante el último tiempo ambos han mostrado posiciones distantes en diversas materias, lo que agrega un elemento adicional a la ecuación.

Republicanos entra a la carrera

Mientras la UDI intenta conservar el espacio, el Partido Republicano también decidió mover sus fichas.

La colectividad ha promovido internamente el nombre de Felipe Fuentealba, odontólogo, magíster en Salud Pública y excandidato a alcalde de Quillón, como una alternativa para encabezar la Seremi.

Desde el partido destacan que cuenta con experiencia tanto en Atención Primaria como en funciones desarrolladas al interior de la propia Seremi durante la pandemia, además de una trayectoria vinculada a la gestión sanitaria regional.

“La Región de Ñuble necesita avanzar hacia una nueva etapa en que el mérito, la preparación profesional y la experiencia técnica sean los principales criterios para la designación de autoridades”, mencionaron desde la colectividad.

La apuesta republicana, sin embargo, trasciende lo técnico. También representa una oportunidad para incrementar su presencia en el gabinete regional, algo que inevitablemente tensiona el delicado equilibrio político que el Gobierno ha intentado mantener.

Ese escenario instala una compleja decisión para el delegado Presidencial, Diego Sepúlveda. Las críticas surgidas desde sectores del propio oficialismo por las sucesivas controversias que han afectado al Hospital Clínico Herminda Martín, al Servicio de Salud Ñuble y ahora a la Seremi de Salud reducen significativamente el margen para cometer errores.

Si finalmente el cupo terminara en manos republicanas, distintas fuentes reconocen que podrían producirse otros ajustes dentro del gabinete para compensar fuerzas. Una de las carteras que aparece bajo observación es Economía, donde continúan generando ruido las denuncias por presunto acoso laboral que han involucrado al seremi Manuel Cofré.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Leave a comment
scroll to top