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La Gota de Leche: 109 años de solidaridad al servicio de las familias más vulnerables de Chillán

Con 109 años de historia, la Gota de Leche continúa siendo una de las instituciones benéficas más emblemáticas de Chillán. Fundada el 9 de junio de 1917, nació con el objetivo de combatir la desnutrición infantil y apoyar a las familias más vulnerables de la comuna, una misión que ha evolucionado con el tiempo, pero que mantiene intacto su espíritu solidario.

La institución surgió gracias a la iniciativa de Ramón Lantaño, su esposa Rosa Merino de Lantaño, junto a Delina Solar de Lantaño y Fresia Marterola de Navarrete, quienes impulsaron el proyecto con apoyo del entonces senador Jorge Alessandri para obtener recursos públicos que permitieran su funcionamiento.

Inicialmente ubicada en calle Arauco 270, la organización perdió su sede tras el terremoto de 1939. Posteriormente logró establecerse en calle Carrera 645, donde continúa desarrollando su labor social hasta la actualidad.

Hoy, Gota de Leche está integrada por 40 mujeres voluntarias, entre asistentes sociales, enfermeras, nutricionistas, abogadas, publicista e ingeniera en gestión, además de médicos que colaboran de manera altruista. Varias de sus integrantes acumulan décadas de servicio, incluyendo una voluntaria con más de 50 años de trayectoria.

La organización atiende a cerca de 700 personas, principalmente niños de entre 0 y 3 años y sus familias, pertenecientes al 40% más vulnerable de la población. Gran parte de los beneficiarios provienen de sectores como Los Volcanes, Río Viejo, Vicente Pérez Rosales y Luis Cruz Martínez.

Antes de ingresar al programa, cada familia es visitada en su hogar para evaluar sus condiciones y necesidades. A partir de ese diagnóstico, la Gota de Leche entrega apoyo mediante canastas de alimentos, ropa, calzado, pañales, leche, juguetes y otros insumos básicos.

Sin embargo, el principal desafío actual va más allá de la ayuda asistencial. Según explicó la presidenta, Paola Aravena Sepúlveda, el objetivo es avanzar hacia un modelo de apoyo integral que permita a las familias romper el círculo de la pobreza.

“Con la trayectoria que ha tenido La Gota de Leche, hemos atendido a generaciones y generaciones de familias. Hemos visto cómo el círculo de la pobreza se mantiene, por eso queremos ir más allá de la ayuda asistencial y generar herramientas para que las familias puedan salir adelante”, comentó.

Para ello, la institución ha fortalecido redes de colaboración con universidades, la Municipalidad de Chillán y programas de apoyo social, buscando generar oportunidades de capacitación laboral para madres y cuidadoras que enfrentan dificultades para incorporarse al mercado laboral formal.

La organización también aspira a incorporar apoyo psicológico y acompañamiento en salud mental, considerando las complejas situaciones familiares que muchas veces enfrentan sus beneficiarios, marcadas por la pobreza, la violencia intrafamiliar y la vulnerabilidad social.

Uno de los aspectos que más destacan sus integrantes es el compromiso de la comunidad. La Gota de Leche subsiste gracias a donaciones de particulares, colectas anuales, aportes de establecimientos educacionales y fondos obtenidos mediante proyectos públicos y privados.

“Vivimos gracias al trabajo conjunto de la comunidad. Chillán es una ciudad muy solidaria y eso ha permitido que sigamos funcionando durante más de un siglo”, afirmó la presidenta.

La entidad benéfica también ha sabido adaptarse a los cambios sociales y tecnológicos. Mientras que en sus primeros años centró su labor en combatir la desnutrición infantil mediante controles médicos y entrega de alimentos, hoy enfrenta desafíos como la obesidad infantil y la necesidad de modernizar sus procesos de gestión.

Para Paola Aravena, la permanencia de La Gota de Leche durante más de un siglo tiene una explicación clara: la vocación de servicio de sus voluntarias.

“La fortaleza femenina ha sido clave. Aquí todas trabajamos de manera voluntaria, aportamos tiempo y recursos porque creemos en esta labor, nuestra motivación es ver a los niños y sus familias salir adelante”, sostuvo.

Con nuevos desafíos y proyectos en desarrollo, la organización espera continuar ampliando su impacto social en los próximos años. Su meta es fortalecer el trabajo en red, ampliar los apoyos a las familias y seguir siendo un referente de solidaridad en la región.

“Si La Gota de Leche ha sobrevivido 109 años, ¿por qué no seguir otros 100 años más enfrentando nuevos desafíos?”, concluyó su presidenta.

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