Fundado el 24 de mayo de 1914 por la colonia española residente en Chillán, el Centro Español nació con el propósito de preservar sus tradiciones, fortalecer los vínculos entre sus integrantes y convertirse en un espacio de encuentro para la vida social y cultural.
Sin embargo, sus raíces se encuentran a fines del siglo XIX a partir de la ola de migrantes españoles que llegaron como consecuencia de la restauración Borbónica en España, quienes fundaron la Sociedad Española de Beneficencia, el 6 de junio de 1897. Esta institución posteriormente se fusionó con el Hogar Español, en 1914, dando vida al Centro Español de Chillán, convirtiéndose en un punto de encuentro y apoyo para la comunidad hispana.
Durante estos 112 años, el Centro Español ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder la esencia que lo caracteriza, enfrentando momentos muy complejos, como la división que significó la Guerra Civil Española (1936-1939) y que se trasladó también a Chillán. De hecho, una nueva ola de migrantes españoles que huyeron de la guerra y llegaron a la ciudad, del bando republicano, fundaron el Centro Hispano Chileno de Chillán.
Un golpe devastador fue el terremoto de 1939, que no solo destruyó los edificios que albergaban ambas instituciones, sino que gran parte de la ciudad, lo que obligó a los hispanos a dejar de lado sus diferencias para reencontrarse en el apoyo a las víctimas, lo que derivó en la fusión en una sola institución, cuyo edificio actual fue parte del proceso de reconstrucción de la ciudad, inaugurándose en 1946, el que destaca por su arquitectura de estilo neoclásico, convirtiéndose en un verdadero patrimonio urbano que ha sido testigo de innumerables momentos de la historia local.
Apertura a la comunidad
Además de ser un lugar de encuentro de la colonia española en Chillán durante décadas, el Centro Español también ha sido escenario de momentos históricos de la ciudad, ha recibido ilustres visitas, entre ellas, de presidentes y ministros de Estado; y, por otro lado, la institución no ha dejado de cumplir una importante labor social, a través de la beneficencia y el apoyo permanente a entidades educativas de la zona.
Su restaurante y la realización de eventos funcionan desde hace más de dos décadas mediante un sistema de concesión privada, modelo que ha permitido mantener una operación permanente.
En los últimos años, la institución ha impulsado una renovada apertura hacia la comunidad, promoviendo actividades culturales, recreativas y familiares que buscan acercar nuevamente este histórico espacio a la ciudadanía. Eventos gratuitos para niños, celebraciones tradicionales, fiestas temáticas, espectáculos musicales, experiencias gastronómicas y diversas iniciativas han permitido que nuevas generaciones descubran un lugar que durante décadas ha sido parte del patrimonio de Chillán.
La gastronomía continúa siendo uno de sus principales sellos, combinando sabores de la cocina española con preparaciones tradicionales chilenas, ofreciendo una experiencia que rescata la historia culinaria sin dejar de innovar en su propuesta.
Luis Monsalve, concesionario del Centro Español, comentó que “por mucho tiempo podríamos decir que fue percibido como un centro cerrado, es decir, la comunidad pensaba que era un lugar muy privado. Por eso, nosotros estamos procurando abrirlo a la comunidad para que conozcan el edificio, para que sientan que es parte de la ciudad, para ello estamos realizando variadas actividades”.
Detalló: “estamos haciendo exposiciones tanto de la tradición del Centro Español y de sus fundadores, como también actividades artísticas y exposiciones literarias, lo que nos ha dado muy buen resultado últimamente, ya que se ha congregado un numeroso público y se ha convertido en una vitrina para escritores locales”.
Subrayó, además, que, “en el Día del Patrimonio, organizamos visitas guiadas por el edificio, que es un edificio antiguo pero muy bien conservado y la actividad fue muy bien acogida, se llenó de gente”, destacando que el inmueble está abierto al público todo el año.
Monsalve reconoció, sin embargo, que “las nuevas generaciones, muchos hijos y nietos de los fundadores, ya no están en la ciudad, han ido emigrando, lo que ha hecho difícil preservar los vínculos tradicionales”. En ese sentido, apuntó que los socios, la mayoría personas mayores, están apostando por una mayor apertura a la comunidad, manteniendo viva la vinculación hispano-chilena.
“Nosotros queremos preparar un salón especial que esté permanentemente abierto al público, tanto las personas que vayan al restaurant como aquellos que quieran visitar el edificio”, adelantó el concesionario, quien agregó que “este año empezamos a rescatar las tradiciones españolas, como el Día de San Fermín o el Día de la Poesía, entre otras celebraciones”.

