Señor Director:
El mes de octubre termina con Halloween, celebración que hace ya varios años hemos adoptado, así también las campañas publicitarias de golosinas y dulces cobran especial protagonismo, la mayoría de ellas dirigidas a niños y adolescentes. En una fecha donde estos productos ocupan un lugar central, las marcas deben cuidar cómo los promueven: sus mensajes pueden sumarse al espíritu de la fiesta sin presentar el consumo sin límites como parte de la diversión.
El Código Chileno de Ética Publicitaria establece principios específicos para la publicidad dirigida a menores de edad y para la promoción de alimentos y bebidas. Estos buscan evitar mensajes que fomenten el consumo excesivo o compulsivo, resguardando el bienestar de los menores de edad. En este contexto, a las marcas les corresponde desarrollar una comunicación responsable, que no incentive excesos y considere la importancia de una alimentación equilibrada.
Celebrar Halloween y disfrutar de sus tradiciones no es incompatible con fomentar hábitos saludables. El desafío está en encontrar un equilibrio donde la creatividad publicitaria conviva con la responsabilidad, recordando que promover el consumo también implica considerar cómo y a quiénes estamos comunicando.
Maribel Vidal
Directora Ejecutiva Conar




