La promulgación de la nueva Ley de Sociedades Anónimas Deportivas marcó un nuevo hito para el deporte profesional chileno. En una ceremonia realizada en el césped del Estadio Nacional Julio Martínez Pradanos, el Presidente de la República, José Antonio Kast, firmó la normativa que busca modernizar el funcionamiento de los clubes deportivos, fortalecer la fiscalización financiera y terminar con prácticas cuestionadas como la multipropiedad en el fútbol chileno.
El mandatario destacó que esta legislación representa una evolución de la primera ley de sociedades anónimas deportivas aprobada en 2005, señalando que “se necesitaba un segundo paso” para enfrentar los desafíos actuales del deporte profesional.
“Yo veo esto como un tremendo desafío hacia adelante. Es una ley que va a mejorar esa primera ley de sociedades anónimas deportivas que ya fue un paso adelante por allá en el año 2005, pero se necesitaba un segundo paso”, afirmó el jefe de Estado durante la ceremonia.
Kast explicó que la nueva normativa delimita con mayor claridad las funciones de las distintas entidades deportivas. En ese sentido, precisó que la federación de fútbol se concentrará en el desarrollo formativo y las selecciones nacionales, mientras que las nuevas ligas profesionales tendrán la responsabilidad de organizar las competencias.
Combate a la multipropiedad
Uno de los puntos centrales de la ley es el combate a la multipropiedad. En el caso del fútbol, quedará completamente prohibido que una misma persona o empresa tenga participación en más de un club que compita en la misma categoría. Para otras disciplinas deportivas, el límite de participación en un segundo club será de un 3%.
La normativa también prohíbe expresamente que representantes y agentes de jugadores participen en la propiedad de los clubes o integren directorios, buscando evitar conflictos de interés que puedan afectar la transparencia de las competencias.
Otro aspecto relevante apunta a los fondos de inversión. Las Administradoras Generales de Fondos y los Fondos de Inversión Privados que quieran invertir en clubes estarán obligados a transparentar quiénes son las personas naturales detrás de esos capitales. La entrega de información falsa u ocultamiento de antecedentes podrá derivar en multas e incluso penas de cárcel.
Además, la ley crea formalmente las denominadas Ligas Deportivas Profesionales, entidades que tendrán como único objetivo organizar, producir y supervisar los torneos profesionales. Estas deberán constituirse como sociedades anónimas cerradas o especiales y existirá incompatibilidad absoluta para ejercer cargos simultáneos en federaciones y ligas.
La fiscalización quedará en manos de la Comisión para el Mercado Financiero y del Instituto Nacional de Deportes. Los clubes deberán mantener pública y actualizada su información financiera y de propiedad, mientras que las sanciones por incumplimientos contemplan multas que irán desde las 10 hasta las 800 UTM, dependiendo de la gravedad de la infracción.
Tras la publicación oficial de la ley comenzará un período de transición. Los clubes y ligas dispondrán de 18 meses para adecuar sus estructuras a las nuevas exigencias, mientras que el Estado tendrá 180 días para redactar los reglamentos que definirán el funcionamiento del nuevo Registro Público de Organizaciones Deportivas Profesionales, además de las normas destinadas a las organizaciones de hinchas y los nuevos estatutos tipo.




