Señor Director:
Hoy es un feriado religioso diferente, es protestante. Sabemos que un 31 de octubre de 1517 el monje alemán Martín Lutero clavó 95 tesis en las puertas de una capilla en Wittenberg. Expuso ideas teológicas que evidenciaba discrepancias entre la praxis de la iglesia medieval y la biblia. No fue su idea plantear un cisma religioso, pero ocurrió; y surgió así una doctrina cristiana diversa de la tradición católica. Fueron los albores de la libertad de conciencia. Su frase ante Carlos V (Worms 1521) “No me retractaré pues no me es correcto actuar en contra de mi conciencia”, fue réplica de varios otros reformadores del viejo mundo, Calvino (Francia), Knox (Escocia), Zwinglio (Suiza), Huss (Chequia), Wyclif (Inglaterra).
Su texto “libertad de albedrío” (1524) motivó a muchos para pedir libertad religiosa. Los Anabaptistas propusieron incluso separación Iglesia-Estado, impensado en el siglo XVI. La resistencia fue dura; lo vivieron los Hugonotes al ser masacrados una noche de París (1572 -San Bartolomé-). Pero estuvo Suiza, Alemania e Inglaterra, y ellos abrieron sus puertas; y de allí, al nuevo mundo en el Siglo XVII. El protestantismo trajo nuevas traducciones a la biblia (hasta entonces solo en latín), al alemán (Lutero), francés e Italiano (Valdenses), entre otras. Al español fue Casiodoro de Reina (1569) que, por la persecución en Sevilla, terminó publicándola en Basilea (Suiza) bajo la portada de un oso.
Posteriormente, filósofos como John Locke y otros desarrollaron conceptos de tolerancia y Estado Moderno; y recogieron algo de Lutero, la Libertad de Conciencia. No concebimos hoy Estado sin ese derecho; y de aquel, su hermana, la libertad religiosa.
Daniel Alexis Canteros Rivas




