Señor Director:
Al conmemorarse el Mes de las Personas Mayores surgen múltiples reflexiones, todas legítimas. Sin embargo, hay una que merece especial atención: los desafíos que plantea el envejecimiento exigen cambios que aún no hemos incorporado plenamente.
Uno de ellos es enfrentar el viejismo o edadismo con que tratamos a las personas mayores. Existe un ninguneo que se manifiesta en el mundo laboral, en los espacios públicos y también en el lenguaje cotidiano. Lejos de reconocer que los años pueden aportar experiencia, aprendizaje y sabiduría, todavía se caricaturiza a las personas mayores como individuos con poco que aportar, como si con el tiempo acumularan más “mañas” que conocimientos.
Chile envejece rápidamente, mientras persisten prejuicios que terminan convirtiendo estereotipos en supuestas verdades.
Por eso, este mes también debiera invitarnos a formular preguntas incómodas: ¿cuántos rostros mayores de 60 años vemos en los medios de comunicación? ¿Se respetan realmente las cajas preferenciales? ¿Los bancos y servicios públicos procuran que las personas mayores no deban esperar de pie? ¿Contamos con suficientes servicios adecuados a sus necesidades? ¿Las sanciones frente a quienes abusan de personas mayores consideran la especial vulnerabilidad de estas situaciones? ¿Existen compromisos concretos del Estado para incorporar la nueva longevidad?
Son muchas las preguntas y no caben todas en esta carta. Pero el desafío es claro: pasar del discurso a los cambios concretos y avanzar desde el edadismo hacia una sociedad que reconozca, respete y valore a las personas en todas las etapas de la vida.
Dr.Patricio Torres Castillo
RIEs Gaudium



