Señor Director:
Tener más alternativas debiera ayudarnos a tomar mejores decisiones. Pero no siempre ocurre así.
Hoy, por ejemplo, hay casi tres veces más planes de isapre disponibles que a comienzos de 2024, mientras sus precios han disminuido. En principio, una buena noticia para quienes buscan alternativas. El problema es que más oferta también exige mayor capacidad para comparar.
Y ahí aparece una brecha. Según un estudio de Ipsos, el nivel de información que las personas declaran tener sobre distintos aspectos de su plan de salud no supera el 40%. Solo un 29%, por ejemplo, dice estar informado sobre el copago que tendría que realizar.
No parece ser entonces un problema de falta de opciones, sino de cómo elegimos entre ellas.
Lo vemos también cuando recurrimos a rankings de universidades, clínicas o colegios. Nos ayudan a ordenar información, pero no necesariamente responden la pregunta más importante: cuál alternativa se ajusta mejor a nuestras propias necesidades.
La tecnología puede ayudarnos a procesar esa complejidad y a comparar mejor, pero el desafío de fondo es otro: disponer de información clara, comprensible y sin sesgos comerciales.
En una época en que podemos comparar prácticamente todo, quizás saber elegir se está convirtiendo en una habilidad tan importante como tener alternativas entre las cuales hacerlo.
Gonzalo Nazal
Fundador de QuVi



