Señor Director:
Cumplir 60 años ya no significa necesariamente dejar atrás la vida activa. Muchas personas continúan trabajando, emprenden, buscan nuevas oportunidades laborales o participan activamente en sus comunidades. La mayor longevidad está transformando la manera en que entendemos esta etapa de la vida y nos obliga también a repensar cómo la planificamos.
Una persona de 60 o 70 años puede tener por delante dos o tres décadas de vida. Por eso, hablar de jubilación no debería limitarse a pensar cuánto recibiremos mensualmente, sino también en cómo queremos vivir esos años y qué herramientas necesitamos para conservar nuestra autonomía.
La autonomía también es financiera. Contar con ingresos previsibles puede permitir tomar decisiones con mayor libertad: continuar trabajando por elección, desarrollar nuevos proyectos, mantener actividades o enfrentar necesidades futuras sin depender completamente de terceros.
En el Día Mundial del Alzheimer, creemos que esta reflexión cobra especial relevancia. Anticiparse a posibles escenarios de dependencia no significa asumirlos, sino aprovechar el momento en que todavía tenemos plena capacidad para decidir y ordenar nuestro futuro. No existe una solución única: informarse y evaluar las opciones según cada realidad es parte de la propia autonomía.
Vivir más años es una buena noticia, el desafío es que esos años también puedan ser años de elección, participación y autonomía.
María E Undurraga
Gerente Sostenibilidad Penta Vida




