Señor Director:
Cuando reviso las últimas cifras del INE, cuesta no preocuparse: la tasa de desocupación nacional llegó a 9,4% en el trimestre abril-junio, y se mantiene como la más alta en casi cinco años. Pero el dato que más me interpela es otro: la desocupación femenina alcanza el 10,4%.
Esta realidad puede revertirse. Diversos estudios plantean que mejorar la inserción laboral de las mujeres y reducir la brecha de género también fortalece el mercado laboral y el crecimiento económico. En ese contexto, hay ejemplos que lo demuestran. Si bien la industria de la tecnología médica fue, históricamente, un espacio con escasa representación femenina en el liderazgo, hoy las mujeres ya no ocupamos solo roles de soporte: ganamos terreno en posiciones estratégicas y de toma de decisiones, fruto de organizaciones que apostaron por la equidad. En nuestro caso, trabajamos para sostener un liderazgo balanceado, con procesos de gestión del talento basados en el mérito y políticas de parentalidad que eviten que la maternidad se convierta en una barrera para el desarrollo profesional.
Con un mercado laboral debilitado, avanzar en esa dirección para cerrar la brecha de género en el empleo puede ser parte de la solución: más mujeres trabajando, y en mejores condiciones, significaría más crecimiento para el país.
Gisela Romero
Directora Spanish South America Hub



