La figura del delegado Presidencial regional de Ñuble, Diego Sepúlveda Palma, difícilmente ha pasado inadvertida durante sus primeros 120 días en el cargo.
Desde que asumió como representante del Presidente José Antonio Kast en la región, el abogado y académico ha instalado un estilo de conducción visible y protagónico, que le ha valido tanto respaldo como cuestionamientos. Mientras desde el oficialismo destacan su presencia permanente en terreno y su capacidad para ordenar la instalación del Gobierno, otros sectores –incluso dentro de la propia coalición– consideran que ha construido un liderazgo excesivamente personalista, con una agenda comunicacional propia que, a juicio de sus críticos, en ocasiones eclipsa al resto del gabinete regional.
A ello se han sumado episodios complejos, como la controversia por la dirección del Hospital Clínico Herminda Martín, las demoras en la designación de autoridades y una relación institucional con el Gobierno Regional que ha estado marcada por permanentes comparaciones públicas. En esta entrevista, Sepúlveda responde a las críticas, realiza una autocrítica de su gestión y aborda los principales desafíos que enfrenta una región que continúa exhibiendo rezagos en empleo, pobreza, salud e inversión.
“Existe una conducción clara para Ñuble”
–Han transcurrido 120 días desde que asumió como delegado Presidencial de Ñuble. Si tuviera que hacer una autocrítica de su gestión, ¿Qué decisiones reconoce que pudo haber abordado de mejor manera y cuáles considera que han sido sus principales aciertos?
–Toda gestión requiere una evaluación permanente y siempre existen aspectos que se pueden seguir perfeccionando. En estos primeros meses hemos debido avanzar simultáneamente en la instalación de equipos, la definición de prioridades y la coordinación de los distintos servicios públicos. Probablemente, algunos procesos pudieron desarrollarse de otra forma. Ése es un aprendizaje que recogemos y que nos permitirá fortalecer la gestión durante los próximos meses. En este período hemos logrado definir prioridades claras para la región, poniendo el foco en seguridad, empleo, inversión, infraestructura y salud. Junto con ello, hemos mantenido una presencia activa en las comunas y fortalecido la coordinación entre los distintos servicios públicos para avanzar con mayor orden y sentido de urgencia. Estamos cumpliendo el mandato del Presidente Kast de gobernar con orden, sentido de urgencia y responsabilidad. En 120 días no se resuelven problemas acumulados durante años, pero sí se demuestra si existe dirección, liderazgo y voluntad para enfrentarlos. Creo que Ñuble hoy tiene una conducción clara, aunque evidentemente todavía tenemos mucho por hacer.
–Su estilo de liderazgo ha sido objeto de comentarios, incluso dentro del Partido Republicano, donde algunos consideran que ha privilegiado un protagonismo personal. ¿Cómo responde a esas críticas?
–No estoy trabajando para un proyecto personal, sino para cumplir la tarea que me encomendó el Presidente José Antonio Kast. Quienes quieran evaluar mi gestión deben hacerlo por los resultados que obtengamos para Ñuble. Toda autoridad que ejerce liderazgo y asume públicamente sus responsabilidades está expuesta a críticas, y no las eludo ni las tomo de manera personal. El delegado Presidencial debe coordinar, explicar las decisiones que tomamos como Gobierno y dar la cara cuando existen dificultades, teniendo siempre presente que ningún resultado pertenece a una sola persona. Cada avance es fruto del trabajo de seremis, directores regionales, funcionarios públicos, municipios, policías y organizaciones de la sociedad civil. Mi responsabilidad es ordenar ese esfuerzo, darle una dirección común y reconocer siempre el trabajo de los equipos.
Relación con el Gobierno Regional y prioridades
–En estos meses se ha evidenciado una competencia comunicacional con el gobernador, Óscar Crisóstomo. ¿Cómo definiría esa relación?
–No considero que exista una competencia entre el delegado Presidencial y el gobernador regional, porque somos autoridades con atribuciones distintas. Como representante directo del Presidente de la República en Ñuble, me corresponde conducir y coordinar la acción del Gobierno en la región, velar por el cumplimiento de sus prioridades y articular el trabajo de los distintos servicios públicos, además de mantener el orden público y el liderazgo en emergencias. El Gobierno Regional tiene competencias propias en materia de inversión y desarrollo regional. Cuando una iniciativa reúne recursos sectoriales, regionales o municipales, es natural que participen distintas instituciones. Lo importante no es quién aparece primero en una fotografía o quién realiza un anuncio, sino quién asume sus responsabilidades, contribuye a destrabar los proyectos y permite que las soluciones lleguen a las personas. A los vecinos no les interesan las disputas institucionales; esperan que las autoridades se coordinen y cumplan.
–Ñuble sigue entre las regiones con peores indicadores sociales. ¿Qué avances concretos puede exhibir su administración?
–No sería responsable sostener que en cuatro meses hemos revertido problemas estructurales que la región arrastra desde hace años. Lo que sí podemos demostrar es que existe una estrategia y que ya estamos movilizando al Estado hacia objetivos concretos. En empleo constituimos una mesa regional que reúne al sector público, al mundo privado, la academia y representantes de los trabajadores, con una meta regional de 1.800 nuevos empleos y foco en la inversión, las pequeñas empresas y los principales sectores productivos de Ñuble. En salud, la Alerta Oncológica permitió avanzar de manera significativa en la resolución de casos y alcanzar al 100% de los pacientes vinculados y con su información actualizada. Es un avance concreto, producto del trabajo de los equipos de la red, aunque sabemos que todavía quedan listas de espera que debemos seguir reduciendo. También hemos reforzado la coordinación en seguridad, acompañado inversiones productivas, impulsado obras de conectividad, vivienda e infraestructura hídrica y realizado un seguimiento directo a los proyectos estratégicos de la región. Existen desafíos que no vamos a desconocer, sino que enfrentaremos con responsabilidad.
Salud, gabinete y conducción política
–Uno de los episodios más controvertidos fue la salida de la directora del Hospital de Chillán. ¿Qué rol tuvo usted en que no continuara en su cargo?
–Mi participación fue la que corresponde a una autoridad política responsable: solicitar los antecedentes, plantear las preocupaciones existentes respecto de la conducción del establecimiento y velar por que la atención de los pacientes y el funcionamiento del hospital estuvieran siempre resguardados. Este episodio debe entenderse dentro de un escenario sanitario que presenta dificultades y deficiencias que se arrastran desde antes, y que responden a desafíos estructurales como las listas de espera, la conducción de la red y la próxima puesta en marcha del nuevo Hospital Regional. Nuestra responsabilidad es hacernos cargo de ese escenario con seriedad, coordinación y apego a la institucionalidad.
–Hoy la salud pública regional (SSÑ y hospital de Chillán) enfrenta cargos vacantes o subrogantes. ¿Cómo evalúa esa situación?
–La salud pública de Ñuble se encuentra en un proceso de evaluación y fortalecimiento permanente, porque todas las autoridades y equipos deben responder por su gestión y por los resultados que entregan a las personas. En ese marco, se están adoptando las decisiones necesarias para que los cargos sean asumidos por las personas adecuadas, con las capacidades y la experiencia que exige cada responsabilidad. Mientras esos procesos avanzan, nuestra prioridad es que la atención de los pacientes se mantenga plenamente resguardada y que la red continúe funcionando con normalidad. La confianza se irá consolidando a medida que esto se traduzca en resultados concretos.
–La instalación del gabinete regional fue más lenta de lo esperado. ¿Cómo evalúa a sus seremis y directores?
–La instalación de un Gobierno y la designación de sus autoridades requieren revisar antecedentes, evaluar perfiles y encontrar a las personas adecuadas para cada responsabilidad. Los plazos que ha tomado este proceso no difieren sustancialmente de los que históricamente han requerido otras administraciones. De hecho, han sido más breves. Mi evaluación del gabinete se basa en criterios muy concretos: capacidad de gestión, coordinación con otros servicios, presencia en las comunas, probidad, ejecución presupuestaria y cumplimiento de los compromisos del Gobierno del Presidente Kast. Los cargos públicos no son premios ni cuotas de poder. Quien no comprenda el sentido de urgencia de esta administración o no sea capaz de responder a las necesidades de Ñuble tendrá que corregir su desempeño. Y cuando corresponda adoptar decisiones, se adoptarán.
Relación con Chile Vamos y la oposición
–¿Cómo describiría hoy su relación con Chile Vamos en Ñuble?
–Fuimos la primera región a nivel nacional que comenzó a realizar periódicamente su Comité Político con todos los presidentes de partido. Nuestra relación con Chile Vamos es franca y se basa en una responsabilidad compartida con el Gobierno. Existen matices, como ocurre en todo grupo amplio, pero las diferencias se conversan privadamente, con responsabilidad, y eso no ha impedido trabajar conjuntamente en las prioridades de la región. Ñuble necesita un oficialismo maduro, capaz de poner el interés regional por sobre los cálculos partidarios y de colaborar lealmente en torno al programa de Gobierno. Ésa es la relación que estamos construyendo y también la que voy a exigir.
–¿Ha existido diálogo con alcaldes y parlamentarios de oposición?
–He mantenido un diálogo constante con alcaldes, parlamentarios y autoridades de distintos sectores políticos. Nos llamamos periódicamente. No le pregunto a un alcalde por su militancia antes de escuchar las necesidades de su comuna, porque el Estado debe atender con la misma responsabilidad a las 21 comunas de Ñuble. Ha sido posible construir acuerdos en materias como seguridad, infraestructura, salud, empleo, conectividad, vivienda y reconstrucción. Evidentemente existen diferencias políticas y la oposición tiene pleno derecho a fiscalizar, formular críticas y plantear alternativas. Eso es parte de la democracia. Mi disposición es seguir fortaleciendo esa relación, buscando puntos de encuentro y trabajando con todas las autoridades que estén disponibles para aportar al desarrollo de Ñuble. Las diferencias son legítimas, pero siempre debemos ser capaces de poner por delante las necesidades de la región.
–Considerando el escenario económico y social que enfrenta Ñuble, ¿Qué está dispuesto a cambiar personalmente para generar mayores niveles de colaboración institucional?
–Seguiré fortaleciendo la escucha, la anticipación de los conflictos y la coordinación entre las instituciones, generando espacios de trabajo con alcaldes, parlamentarios y los distintos sectores productivos y sociales. Mantendremos el sentido de urgencia y la convicción de que toda autoridad debe ejercer sus responsabilidades con seriedad. Un mejor clima político se construye abordando los desafíos con respeto, responsabilidad y altura de miras. Ñuble necesita colaboración en torno a objetivos claros y soluciones concretas. Ése es nuestro compromiso: servir a la región, cumplir el mandato del Presidente José Antonio Kast y demostrar que las cosas pueden hacerse con orden, seriedad y resultados.




