Señor Director:
Creo que no es casualidad, ni una mera coincidencia, que en los primeros meses del actual gobierno, empresas que operan el negocio de la basura hayan desempolvado proyectos ya rechazados en el pasado o preparen la presentación de otros para perpetuar su presencia en la zona, en contra del sentimiento de la comunidad de Chillán Viejo.
Las señales que ha dado el actual gobierno, en el sentido de destrabar proyectos en beneficio del crecimiento económico, en busca del ansiado “chorreo” de la riqueza, da a estas empresas la esperanza de que bajarán los estándares ambientales, consideran que la legislación y la institucionalidad serían un obstáculo para su negocio. Es así como se ha acuñado el concepto de “permisología” otorgándole una connotación negativa.
Esas empresas creen ver que ahora se abre una puerta para lograr la aprobación de proyectos polémicos que no protegen al medio ambiente y que no coinciden con los planes de desarrollo regionales o comunales ni con la planificación territorial ni menos con el bienestar de las comunidades afectadas. Parece no importar que se generen zonas de sacrificio mientras haya crecimiento.
Espero que la institucionalidad establecida por ley para preservar el medio ambiente, los recursos naturales y la calidad de vida de la gente, se mantenga firme ante las presiones, actúe de acuerdo a parámetros técnicos y proteja a la comunidad por sobre intereses políticos y económicos que muchas veces confunden crecimiento con desarrollo.
Ulises Lari Silva
Quilmo Bajo, Chillán Viejo.



