Dirigentes del Comité Ambiental de Chillán Viejo manifestaron su rechazo por ingreso al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de un nuevo proyecto de relleno sanitario que busca emplazarse en las cercanías del actual vertedero Volta-Ecobío, asegurando que la comuna enfrenta una concentración de instalaciones contaminantes y que se está transformando en una “zona de sacrificio”.
Ulises Lari, fundador e integrante del Comité Ambiental, sostuvo que Chillán Viejo ya convive con un relleno sanitario, un relleno de desechos industriales, un plantel porcino y la planta de tratamiento intercomunal de aguas servidas, todos ubicados en un radio cercano a sectores poblados.
“Ahora se nos viene la guinda de la torta, con otro relleno sanitario más que sería vecino del que ya tenemos, incluso estaría un poco más cerca de la gente que el otro”, afirmó en Radio La Discusión.
El dirigente aseguró que desde hace años existe oposición al proyecto debido al impacto ambiental y social que tendría sobre la comuna. “En Chillán Viejo consideramos que nos están convirtiendo en una zona de sacrificio, porque hay demasiada concentración de planteles no gratos y que crean una especie de desierto alrededor, porque ¿qué empresas se va instalar cerca de los rellenos sanitarios? Ninguna, salvo que tengan relación con la basura”, indicó.
“Hay una injusticia ambiental con Chillán Viejo, porque aquí no solamente vienen los residuos de las comunas de la región del Ñuble, vienen residuos de comunas del sur del Maule. Al relleno de desechos industriales, pueden traer desde Arica hasta Puerto Montt, hubo un tiempo que, no sé si están haciéndolo todavía, que traían los desechos de la industria salmonera, entonces había un mal olor permanente”, agregó.
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Lari cuestionó además que en la evaluación ambiental no se consideren los efectos acumulativos de las distintas fuentes contaminantes presentes en la zona, especialmente respecto a olores y contaminación de aguas y suelos.
“Sería muy raro que evaluaran este proyecto como si no existieran otras cosas al lado, pero están. Los del proyecto dicen que los olores no se sumarían a los del relleno sanitario existente, el de desechos industriales o el plantel porcino, pero la realidad demuestra otra cosa”, señaló.
El dirigente también advirtió sobre la cercanía del proyecto con el estero Quilmo, utilizado para actividades agrícolas y ganaderas. “Muchas de las hortalizas que se consumen en Concepción se riegan con agua de ese estero”, sostuvo.
Por su parte, Manuel Palacios, presidente del Comité Ambiental de Chillán Viejo, recordó que la iniciativa ha sido presentada en varias ocasiones y que siempre ha enfrentado rechazo ciudadano y observaciones técnicas.
“Este proyecto ha sido presentado numerosas veces y siempre ha tenido el rechazo de la comunidad y del municipio. Incluso en ocasiones anteriores el SEA no lo acogió a tramitación, fue rechazado o la misma empresa lo retiró antes”, afirmó.
Palacios señaló que, pese al corto tiempo transcurrido desde el ingreso del proyecto al SEA, ya existen observaciones formuladas por servicios públicos. “Tiene 14 observaciones de dos servicios y recién está comenzando su evaluación, lo que nuevamente demuestra que es un mal proyecto”, indicó.
El dirigente también hizo referencia a estudios que posicionan al actual relleno sanitario como uno de los principales emisores de gas metano a nivel mundial, advirtiendo que la instalación de un nuevo recinto agravaría los impactos ambientales en la comuna.
“Va a generar contaminación por olores, emisiones de metano, congestión vial y daño a la infraestructura por el tránsito de camiones, todo concentrado en la comuna más pequeña territorialmente de Ñuble”, afirmó.
Asimismo, alertó sobre la cercanía del futuro relleno con sectores habitados y establecimientos educacionales, como la escuela de Quilmo y el sector Valle Escondido, los que ya son afectados por malos olores provenientes del plantel porcino y del relleno actual.
Desde el Comité Ambiental también criticaron las instancias de participación ciudadana contempladas en el proceso ambiental, argumentando que las comunidades no cuentan con apoyo técnico suficiente para analizar proyectos complejos.
“Las empresas llegan con sus técnicos y la comunidad solo escucha, porque no tiene herramientas para rebatir. Se necesitan profesionales que analicen aspectos de geología, flora o fauna, y muchas veces las organizaciones sociales no cuentan con recursos para eso”, expresó Palacios.
En paralelo, el comité reiteró la necesidad de avanzar hacia una gestión integral de residuos, promoviendo el compostaje de desechos orgánicos y el reciclaje, con el objetivo de reducir significativamente la cantidad de basura destinada a rellenos sanitarios.
“Podríamos disminuir entre el 80% y el 90% de los residuos que llegan a disposición final si existiera una verdadera gestión de residuos”, concluyó.




