Señor Director:
La capacitación laboral suele entenderse como una actividad adicional, separada de las tareas diarias y, muchas veces, realizada fuera de la jornada. Sin embargo, en un mercado en constante transformación, aprender debe ser considerado parte del trabajo.
El Foro Económico Mundial estima que el 39% de las habilidades actuales cambiará o quedará obsoleto hacia 2030. Frente a este escenario, acceder a cursos es fundamental, pero no garantiza que los nuevos conocimientos se incorporen al desempeño.
Para que la capacitación genere impacto, las empresas deben entregar tiempo, condiciones y acompañamiento, además de oportunidades concretas para aplicar lo aprendido. Las jefaturas también deben facilitar la práctica y conectar la formación con los desafíos de cada cargo.
El reto no es solamente capacitar a más personas, sino crear entornos donde aprender sea posible y tenga un propósito. Invertir en formación sin permitir su aplicación reduce su impacto y limita el desarrollo de trabajadores y organizaciones.
Luis Dávila
Manager de Tack TMI




