La inversión regional de Ñuble pasó de $48.031 millones en 2019 a $85.748 millones en 2025. En el mismo período, la región consiguió ejecutar sobre el 97% de su presupuesto en cinco de los siete ejercicios, con un máximo de 99,8% en 2022 y un 99,4% el año pasado.
Una trayectoria que contrasta con la propuesta inicial del Gobierno para 2027, que contemplaba una reducción de 8,7% en los recursos de inversión y que llegó a representar una pérdida real cercana a los $11.000 millones.
El contraste se vuelve más evidente al observar que el proyecto de Presupuestos 2027 considera un crecimiento real de 1,5% del gasto público nacional, mientras que los gobiernos regionales quedaron inicialmente entre los principales afectados por el ajuste fiscal.
Para Ñuble, una región que todavía presenta importantes brechas de infraestructura y mantiene la tasa de desempleo más alta del país, la discusión es de vida o muerte.
La evolución presupuestaria desde su instalación como región permite dimensionar el cambio. En 2018 Ñuble todavía no contaba con un presupuesto propio de inversión. Su primera asignación, en 2019, alcanzó los $48.031 millones. En 2020 subió a $53.000 millones, un incremento nominal de 10,3%, mientras que en 2021 experimentó una leve disminución de 0,7%, hasta los $52.655 millones.
La expansión se retomó en 2022, con $58.173 millones, y continuó en 2023, cuando los recursos llegaron a $64.810 millones. El mayor salto porcentual se produjo en 2024, con un incremento nominal de 19%, hasta los $77.141 millones. En 2025 la asignación llegó a $85.748 millones, un 11,2% más que el año anterior.
En términos nominales, el presupuesto de inversión creció $37.717 millones entre 2019 y 2025, equivalente a 78,5%. Esto no significa que los recursos reales para financiar proyectos hayan aumentado en igual proporción, pues debe considerarse la inflación acumulada durante esos años. Sin embargo, la serie sí evidencia una ampliación sustantiva de los recursos públicos disponibles para financiar infraestructura, salud, educación, conectividad y proyectos comunales.
Ejecución como argumento frente al recorte
El segundo antecedente que sostiene la posición regional es la capacidad para utilizar los recursos asignados.
En 2019 Ñuble ejecutó el 98,5% de su presupuesto de inversión y en 2020 alcanzó el 97,5%. En 2021 el indicador descendió a 88,2%, pero al año siguiente llegó a 99,8%, mientras que en 2023 se situó en 99%.
La excepción más importante fue 2024, cuando la ejecución cerró en 90,5%. Desde el Gobierno Regional se explicó que las dificultades estuvieron relacionadas, entre otros factores, con restricciones y pausas administrativas de la Dirección de Presupuestos que afectaron la transferencia de recursos a distintas instituciones.
La situación se revirtió en 2025. Según los antecedentes oficiales de Dipres, Ñuble terminó el ejercicio con un presupuesto vigente de $79.975 millones y una ejecución de $79.502 millones, equivalente a 99,4%. El resultado ubicó a la región en el tercer lugar nacional, después de Valparaíso y Maule, y por encima del promedio de los gobiernos regionales.
No se trata solamente de un buen porcentaje. Son casi $79.500 millones que se transformaron en inversión efectiva durante el ejercicio presupuestario.
El desempeño de 2026 también comenzó a entregar argumentos a la administración regional. A julio, Ñuble registraba una ejecución de 53,6%, superando el umbral de 50% que el Ejecutivo incorporó como condición para acceder a recursos adicionales durante 2027. La cifra ubicó nuevamente a la región entre las de mejor desempeño del país.
Esta capacidad de ejecución es uno de los elementos que Crisóstomo ha puesto sobre la mesa en las conversaciones con Hacienda. Para el gobernador regional, Óscar Crisóstomo, reducir la inversión de una región que utiliza oportunamente sus recursos y que necesita reactivar su economía constituye una señal contradictoria.
“Nuestra postura no ha cambiado: Ñuble defiende su inversión regional, porque cada cifra tiene nombre. Esta semana inauguramos el nuevo Centro Teletón de Ñuble; el mes pasado, el Cesfam Federico Puga en Chillán Viejo. Son obras que financia la inversión regional y que cambian la vida de las personas”, sostuvo.
La autoridad vinculó directamente la discusión presupuestaria con el escenario laboral: “Las últimas cifras del INE son elocuentes: Ñuble tiene la tasa de desempleo más alta del país, 11,8%, con casi 4.800 personas que perdieron su trabajo en un año y caídas de más de 20% en el empleo agrícola y de la construcción. Frente a eso, lo que menos necesita nuestra región es menos inversión pública”, manifestó.
Del recorte de $11 mil millones a una nueva negociación
La propuesta original del Ejecutivo para 2027 contemplaba una disminución nominal de 8,7% en la inversión regional de Ñuble, al pasar de una base de $85.752 millones en 2026 a aproximadamente $78.277 millones. Al incorporar la inflación, el Gobierno Regional estimó que la pérdida real se aproximaba a $11.000 millones.
La cifra provocó una ofensiva de los gobernadores regionales, que cuestionaron que el ajuste fiscal se concentrara en los recursos destinados a inversión territorial. La Asociación de Gobernadores Regionales de Chile (Agorechi) llevó la controversia al Congreso y pidió modificar la propuesta, advirtiendo sus consecuencias sobre proyectos, empleo y compromisos adquiridos con los municipios.
El debate también dejó en evidencia diferencias entre el Ejecutivo y las autoridades regionales respecto de la ejecución presupuestaria. Mientras Hacienda puso el acento en mejorar la gestión y contener el gasto, los gobernadores sostuvieron que parte de los retrasos obedecía a procedimientos administrativos y autorizaciones centralizadas que no dependían exclusivamente de los equipos regionales.
La comparación con el presupuesto nacional agregó presión. La evolución del gasto público real muestra que entre 2018 y 2021 se registraron incrementos de 4,2%, 2,5%, 5,4% y 12,6%, respectivamente. Este último correspondió a la expansión extraordinaria asociada a la emergencia sanitaria y los bonos de apoyo durante la pandemia.
En 2022 se produjo una contracción real de 10,7%, como consecuencia del retiro de los estímulos extraordinarios. Posteriormente, el gasto volvió a crecer 10,1% en 2023, 5,1% en 2024, 1% en 2025 y 1,7% en 2026. Para 2027, la propuesta del Gobierno considera un incremento real de 1,5%.
La comparación debe hacerse con cautela, porque el gasto del Gobierno Central y la inversión de los gobiernos regionales corresponden a universos presupuestarios distintos. Sin embargo, permite advertir que, mientras el presupuesto nacional mantiene una expansión real, la propuesta original para Ñuble contemplaba una contracción de sus recursos de inversión.
La presión de los gobernadores consiguió modificar el escenario inicial. El 20 de octubre, tras una extensa jornada en la Cuarta Subcomisión Mixta de Presupuestos, se postergó la votación de la Partida 31 y se abrió una nueva mesa de negociación con Hacienda y Dipres, con plazo hasta el 2 de noviembre.
El nuevo piso de discusión pasó a ser una disminución aproximada de 3% respecto del presupuesto base de 2026, muy inferior al 8,7% nominal que afectaba inicialmente a Ñuble. Crisóstomo confirmó entonces que los $11.000 millones de reducción que habían estado sobre la mesa dejaron de formar parte de la nueva propuesta.
Sin embargo, el gobernador mantuvo la demanda de que las regiones reciban un incremento de 1,5%, equivalente al crecimiento real anunciado para el gasto público nacional.
“Creemos que es justo tener, finalmente, un presupuesto similar al del Gobierno central, con un aumento del 1,5%, y así poder llevar adelante los diversos proyectos y programas planificados”, planteó.
La negociación también permitió avanzar en otros puntos. Se acordó no reducir el presupuesto de funcionamiento, incorporar una apertura contable desde enero de 2027 y agilizar los tiempos de tramitación. Quedó pendiente, eso sí, resolver el destino de los recursos correspondientes al 3% de emergencia, que los gobernadores pretenden mantener bajo administración regional y no trasladar al Ministerio del Interior.
El incentivo del 7% y las diferencias entre los cores
Uno de los mecanismos que el Ejecutivo incorporó para acercar posiciones es la posibilidad de que los gobiernos regionales soliciten recursos adicionales de hasta 7% si alcanzan una ejecución igual o superior al 50% del subtítulo 31 a julio de 2027.
La fórmula busca premiar a las regiones que demuestren capacidad de ejecución temprana y permitirles recuperar parte de los recursos que se reduzcan inicialmente. Para Ñuble, el antecedente de 53,6% registrado a julio de este año y el 99,4% alcanzado al cierre de 2025 constituyen una base favorable.
Sin embargo, entre los consejeros regionales hay distintas evaluaciones sobre el alcance efectivo del mecanismo.
Christopher Casanova considera que la posibilidad de acceder a recursos adicionales obliga a anticipar el trabajo técnico y acelerar la coordinación con los municipios. Su planteamiento apunta a que la región debe llegar a julio de 2027 con proyectos preparados y procesos administrativos avanzados.
“La región ha demostrado que tiene capacidad de ejecución, pero el desafío exige apurar licitaciones con los municipios para transformar los papeles en empleo y obras”, es el planteamiento que resume su posición.
El consejero advierte que no basta con cumplir una meta porcentual si después no existe una cartera de iniciativas técnicamente preparadas para recibir los fondos adicionales. Por eso, considera que el trabajo debe comenzar desde ahora, involucrando al Gobierno Regional, al Consejo Regional y a los municipios.
Una posición más crítica manifestó el consejero Iter Stuardo, quien cuestionó la proporcionalidad entre el eventual beneficio y el recorte que enfrentaba inicialmente la región.
“Con respecto al aumento del 7% en el presupuesto, si es que se cumple la ejecución del 50% a julio, se trata del 7% de la glosa 31, y que no va a superar los 2 mil millones de pesos, versus los 11 mil millones que nos están quitando”, sostuvo.
Su reparo también apunta a los tiempos. La evaluación se realizaría en julio, pero la disponibilidad efectiva de los recursos dependería de una tramitación posterior. Además, el incentivo se destinaría a iniciativas nuevas, lo que reduciría el margen para licitar y ejecutar durante los últimos meses del año.
“El anuncio del aumento es positivo, pero poco aplicable en la realidad según la experiencia que hemos tenido con Dipres en los segundos semestres”, advirtió.
La consejera Bárbara Hennig, tiene una mirada más favorable. A su juicio, los resultados de ejecución de Ñuble constituyen antecedentes objetivos para plantear que la región puede cumplir nuevamente con las exigencias y recuperar parte de su capacidad de inversión.
“Esta medida abre una oportunidad concreta para Ñuble y tenemos que estar preparados para aprovecharla. Nuestra región ha demostrado que tiene capacidad de ejecución: cerramos 2025 con un 99,4% y a julio de este año ya alcanzábamos un 53,6%”, recordó.
Hennig considera que el eventual acceso a recursos adicionales justifica comenzar desde ahora la preparación de proyectos, con una cartera técnicamente robusta y coordinada entre el Gobierno Regional, el Consejo Regional, los municipios y los servicios públicos.




