Señor Director:
Lo que está pasando con la juventud y la ultraderecha es algo serio, pero hay que entender por qué pasa. No es que los jóvenes se hayan puesto a leer libros de teoría política, es sencillamente que la política de siempre los aburre, la ven lejana o de plano no la entienden. La derecha supo hablarles directo al bolsillo y a la cotidianeidad. Mientras la izquierda se queda pegada en conceptos teóricos y vueltas sociológicas, la derecha les habla de su esfuerzo personal, de su economía y de su libertad. Cuando dicen cosas como “es hora de defender la libertad y el sentido común”, el mensaje entra sin filtro, no hay que ponerse a analizar nada abstracto, suena cercano y útil para el momento. Además, ofrecen soluciones cortas para angustias inmediatas. Con la inseguridad y la falta de oportunidades, los jóvenes quieren respuestas ya. Escuchar promesas de “orden, autoridad y soluciones concretas” resulta súper atractivo, porque transmite que hay alguien dispuesto a resolver las cosas hoy, sin rodeos ni tanta cháchara.
Por si fuera poco, se adueñaron de la rebeldía en redes sociales. Antes ser rebelde era marchar por la izquierda, hoy el espacio para provocar está en TikTok o YouTube. Meten su discurso en memes, videos cortos y mensajes contra lo políticamente correcto, transformándose en la nueva resistencia juvenil frente a lo establecido. Al final del día, si la izquierda quiere recuperar a los jóvenes, necesita mirarse al espejo urgente. Tiene que bajarse del pedestal, soltar las palabras complicadas y aprender a hablar simple. Si no conecta desde la empatía y la claridad, le seguirá dejando la cancha libre a una derecha que sí entendió cómo llegarle a la gente en su día a día.
Johakin Becerra Fuentealba
Secretario Político de la Juventud Socialista de Ñuble




