Señor Director:
Los resultados de PISA confirman que Chile sigue bajo el promedio OCDE en ciencias (442), lectura (436) y matemática (403). Más allá del dato coyuntural, preocupa la tendencia: desde 2015 registramos caídas de 21 puntos en lectura y 19 en matemática. Hoy, solo un 3,6% de nuestros estudiantes alcanza los niveles más altos, frente al 11,9% del bloque.
Con todo, no es una anomalía aislada. La OCDE sufrió un retroceso global sin precedentes en el mismo período, con bajas de 28 puntos en lectura y 22 en matemática.
En Chile, la baja no responde a un mayor rezago de los sectores vulnerables, sino al retroceso de quienes antes destacaban. Factores transversales como la atención, los hábitos de lectura y la gestión del tiempo están afectando a todo el sistema.
Aquí irrumpe una variable urgente: el 51% de los estudiantes chilenos usa Inteligencia Artificial semanalmente para tareas escolares (superando el 45,5% OCDE). Sin embargo, solo un 20% declara no distraerse con pantallas en clases y la capacidad escolar para integrarlas pedagógicamente es de las más bajas.
Usar IA sin acompañamiento empeora los resultados; combinarla con evaluación crítica los transforma. La tarea inmediata es integrar estas herramientas en la formación docente y rediseñar la evaluación: no se trata de generar una respuesta automatizada, sino de cuestionarla y construir conocimiento a partir de ella. PISA debe ser una brújula sobre qué enseñamos y para qué mundo educamos.
Alejandro Villela Díaz
Director Escuela de Educación Iplacex




